RSS Module

Salud Mental (9)

(HealthDay News) -- El sentido del olfato de una persona podría ayudar a predecir el riesgo de enfermedad de Alzheimer, sugiere un nuevo estudio.

Los investigadores incluyeron a 183 personas mayores, y 10 tenían una enfermedad de Alzheimer posible o probable, dijeron.

Los voluntarios del estudio fueron evaluados respecto a su capacidad de reconocer, recordar y distinguir entre olores. Esos olores incluían mentol, clavo dulce, cuero, fresa, lila, piña, humo, jabón, uva o limón. Entonces se pidió a los participantes que completaran otra prueba de aromas. La segunda prueba incluía 10 nuevos olores además de los de la prueba original. Las pruebas fueron desarrolladas en el Hospital General de Massachusetts, en Boston.

Los participantes también se sometieron a evaluaciones genéticas, de imágenes y de memoria.

Los que tenían un sentido del olfato reducido parecían tener un mayor riesgo de Alzheimer, dijeron los investigadores.

"Hay evidencias crecientes de que la neurodegeneración que subyace a la enfermedad de Alzheimer comienza al menos 10 años antes del inicio de los síntomas en la memoria", señaló en un comunicado de prensa del Hospital General de Massachusetts el investigador principal, el Dr. Mark Albers, del departamento de neurología del hospital.

"El desarrollo de medios digitales, asequibles, accesibles y no invasivos para identificar a los individuos sanos en riesgo es un paso crítico en el desarrollo de terapias que ralenticen o detengan la progresión del Alzheimer", añadió.

Se sabe que los circuitos cerebrales que procesan los olores pueden verse afectados por el Alzheimer, y varios estudios anteriores han mostrado que las personas con la enfermedad tienen una capacidad reducida de identificar olores, apuntaron los investigadores.

Los investigadores del Hospital General de Massachusetts están ahora reclutando voluntarios para un estudio de mayor tamaño con el fin de confirmar los hallazgos.

"Está muy reconocido que es probable que el diagnóstico y la intervención tempranas produzcan la estrategia terapéutica más efectiva para la enfermedad de Alzheimer, previniendo el inicio o la progresión de los síntomas", señaló Albers.

"Si estos resultados se sostienen, este tipo de evaluación barata y no invasiva podría ayudarnos a identificar a los mejores candidatos para las terapias novedosas para prevenir el desarrollo de los síntomas de esta trágica enfermedad", planteó.

Por: Mildred Betancourt, Ph.D.

Consejería Psicológica

Continuando con el tema de los “Los límites y la autoestima” de la semana pasada, es importante también hacer énfasis en las motivaciones.  En ocasiones hacemos lo correcto por las razones equivocadas.  El mejor ejemplo que puedo ofrecer es el siguiente.  Generalmente una persona con una baja autoestima y que no ha establecido límites sanos se expone una y otra vez a ser agredida (ya sea emocionalmente o físicamente).  Luego de un tiempo indeterminado, llena de resentimientos y frustraciones decide tomar acción en contra de su agresor.  Dicha acción va dirigida a protegerse (hacer lo correcto), pero la acción está motivada por el coraje y a dañar al agresor (las razones equivocadas).  Usted podrá decir, “No importa, al menos tomó la decisión.”  Cierto, no obstante siguiendo la línea del tema, una persona con una autoestima saludable busca hacer lo correcto motivada por las intenciones correctas.   Dicho de otra manera, cuando un padre disciplina a su hijo lo hace por amor, no por venganza.  De modo que una persona establece límites partiendo de motivaciones sanas.  Muy a menudo pensamos que para hacer lo correcto (detener a un agresor) tenemos que llegar al punto de odiarlo (motivación negativa).  ¿Por qué no podemos hacer lo correcto (detener a un agresor) partiendo del respeto (las razones correctas)? 

¡Sí! Respeto, y compasión.  No por venganza, reproches, y resentimientos.  El establecer límites y la autoestima están íntimamente ligados.  No podemos establecer límites cuando nuestra manera de valorarnos y de respetarnos está tan empobrecidas.  Repito la pregunta, ¿por qué tenemos que llegar al punto de odiar a alguien para finalmente hacer lo correcto? 

Es aquí donde podemos evaluar cómo me estoy respetando y valorando, y la calidad de los límites que establezco en mis relaciones.  Alguien dijo que “Antes de decirle a alguien ‘te quiero’, tenemos que saber decirnos ‘me quiero’.”  Este debería ser el estándar que utilicemos para establecer límites sanos y motivados por intenciones correctas.  La medida que utilizo para valorarme será la misma medida que le permitiré a otros valorarme.  Esta es la diferencia entre una persona que sabe establecer límites sanos y que disfruta de un autoestima saludable.   

Para comentarios o preguntas puede escribir a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Por: Mildred Betancourt, Ph.D.

En el artículo anterior introduje el concepto de la “Indefensión Aprendida” que según Martín Seligman, se desarrolla cuando una persona tiene la percepción de que no puede controlar las situaciones dolorosas y permanece en dicha situación por un periodo de tiempo.  Mientras tanto, las personas desarrollan un sentido de desesperanza y una mentalidad de que no vale la pena luchar pues no servirá de nada.  

Al igual que Seligman, muchos continuamos en la búsqueda de una explicación del por qué una persona puede llegar a pensar que no existe una salida a su situación y sólo recurren a quejarse silenciosamente.  Esto me llevó a recordar un pensamiento por Jewel Kiltcher que dice que “Las cosas a las que usted les tiene miedo son invencibles, no por su naturaleza, sino por la forma en que usted las ve.”  He aquí el meollo del asunto.  Es cierto que existen un sinnúmero de situaciones y retos en nuestras vidas que nos requieren de una acción para poder triunfar.  No obstante hemos sido programados por nuestras experiencias, mayormente las de fracasos y dolor, a ver a los retos y sentir desesperanza antes de tan siquiera hacer algún intento de lucha.  Es entonces que nos convertimos en el peor enemigo de nosotros mismos y nos auto-saboteamos.  Nuestros temores e indefensión aprendida se convierten en los mayores obstáculos de nuestro crecimiento y éxito. 

El temor es una reacción psicológica de aprensión ante un peligro real o imaginario que nos lleva a detenernos, en el caso de la indefensión aprendida, nos lleva a una inmovilización total.  ¿Cómo saber si yo misma/o me he auto-saboteado?  ¿Cómo saber si yo he detenido mi propio éxito en la vida?  Cuando miras a tu alrededor y sientes que la vida de los demás avanza y la tuya está estancada.  Cuando te encuentras suspirando y pensando en “lo que pudo haber sido si tan sólo…” (llena el blanco).  La indefensión se aprende, al igual que la perseverancia.  ¡Basta ya de ser tu peor enemigo y conviértete en tu mejor aliado!

Para comentarios o preguntas puede escribir a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Por: Mildred Betancourt, Ph.D.

Consejería Psicológica

Retomando el tema de la percepción, el filtro por el cual valoramos los acontecimientos externos. 

¿En qué consiste? La percepción consiste de pensamientos y creencias que tenemos sobre el mundo y nosotros mismo.  Supongamos que un individuo tiene una perspectiva positiva (i.e., un filtro positivo) de la vida.  Al momento de enfrentar una situación como la pérdida de un trabajo tal persona podría interpretar la situación como una oportunidad de crecimiento o de avance en búsqueda de nuevas oportunidades.  El comportamiento de este individuo va a demostrar una actitud de esperanza, confianza y seguridad.  Al mismo tiempo y ante la misma situación el individuo con una perspectiva negativa lo interpreta como ¡una catástrofe!  Se define como un perdedor y su conducta  va a reflejar desanimo, descontento, abatimiento, etc. 

El Inventario de Estrés Holmes-Rahe original, identifica los 10 eventos más estresantes en la vida de una persona.  La lista incluye el fallecimiento de la pareja, divorcio, separación matrimonial, pena de cárcel, fallecimiento de un pariente cercano, lesión o enfermedad, matrimonio, pérdida de empleo, reconciliación  matrimonial y jubilación.  Sin embargo, una nueva lista de estresores identifica otros siete estresores. Esta lista incluye el crítico interno, relaciones negativas, auto-sabotaje, conflicto interno, pasividad interior, actividad mental en piloto automático, y desequilibrios físicos o nutricionales. 

La gran diferencia entre ambas listas es que los primeros son estresores externos mientras que los nuevos consisten de estresores internos.  Estos últimos son considerados más dañinos a largo plazo.  El autor Mike Bundrant sostiene que “un machacamiento diario de estrés generado internamente con el paso del tiempo, puede acortar tu vida y dañar tu ADN.

En esencia, una salud mental equilibrada comienza con una auto-evaluación de nuestra percepción, pensamientos y creencias.  Una vez identificados entonces los estresores del diario vivir tomarán otro matiz.  A fin de cuentas todo va a depender del cristal con que se mira lo que va a determinar cómo nos sentimos y cómo nos comportamos.

Por: Mildred Betancourt, Ph.D.

Consejería Psicológica

La semana pasada escribí sobre el tema de la salud mental con el propósito de presentar una breve descripción a un tema que contiene muchísimas ramificaciones.  La salud mental, al igual que la salud física es esencial para el disfrute y goce del diario vivir, así como de las relaciones humanas que mantenemos.

Considerando que la salud mental es determinada por la manera en que el individuo responde a los estresores y exigencias de la vida, pienso que es de suma importancia hablar sobre cómo lograr un estado óptimo de salud mental. 

En primer lugar, todo comienza con uno mismo.  En la búsqueda de una salud mental equilibrada son más los factores internos que los externos los que nos van a proveer las oportunidades del cambio.  Si bien es cierto que los estresores de trabajo, exigencias familiares y las responsabilidades económicas, entre otras, son factores externos que pueden agobiarnos, el factor de percepción es lo que va a definir cómo reaccionamos y finalmente cómo nos sentimos. 

El camino hacia una salud mental balanceada va a requerir de una revisión de nuestra percepción.  La manera en que otorgamos una explicación o comprensión a los sucesos del diario vivir.  Cómo interpretamos un fracaso, la pérdida de un empleo, el rompimiento de una relación. 

La percepción es el filtro por el cual valoramos los acontecimientos externos.  Este proceso se lleva a cabo en todo lo que hacemos y el producto final lo vemos en nuestra conducta.  Alguna vez se ha preguntado por qué dos personas tienen opiniones diferentes sobre un mismo evento. El ejemplo clásico del vaso medio lleno o medio vacío, o la frase “todo depende del cristal con que se mira.” 

La percepción consiste de pensamientos y creencias que tenemos sobre el mundo y nosotros mismo. 

Supongamos que un individuo tiene una perspectiva positiva (i.e., un filtro positivo) de la vida.  Al momento de enfrentar una situación como la pérdida de un trabajo, tal persona podría interpretar la situación como una oportunidad de crecimiento o de avance en búsqueda de nuevas oportunidades.  El comportamiento de este individuo va a demostrar una actitud de esperanza, confianza y seguridad.  Al mismo tiempo y ante la misma situación el individuo con una perspectiva negativa lo interpreta como una ¡catástrofe!  Se define como un perdedor y su conducta  va a reflejar desánimo, descontento, abatimiento, etc. 

 En esencia, una salud mental equilibrada comienza con una auto-evaluación de nuestra percepción, pensamientos y creencias.  Una vez identificados entonces los estresores del diario vivir tomarán otro matiz.  A fin de cuentas todo va a depender del cristal con que se mira lo que va a determinar cómo nos sentimos y cómo nos comportamos. 

Continuará …

Por Mildred Betancourt, Ph.D.

Consejería Psicológica

A diario escuchamos hablar sobre el tema de la salud mental, no obstante, ante el desconocimiento y la connotación negativa que muchos le otorgan a este término solemos descartarlo y hasta ignorarlo.

Si bien es cierto que la salud mental está ligada a desórdenes mentales psiquiátricos, como por ejemplo: esquizofrenia, psicosis, etc., también se relaciona con la ca-lidad del diario vivir del ser humano.

La Organización Mundial de la Salud define la salud mental como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.” Desde este punto de vista la salud mental puede ser observada como la manera en que el individuo res-ponde a las demandas de su medio ambiente. Basándonos en esto, si la respuesta es positiva el individuo presenta una salud mental equilibrada y saludable. Por otro lado, si la res-puesta es negativa, su salud mental carece de balance y se manifiesta en conductas inadaptadas que dificultan el proceso de interacción con los demás.

Algunos ejemplos de estas conductas son: la agresividad, el mal manejo del estrés, desórdenes psicóticos, desórdenes de persona-lidad, depresión clínica, entre otros.

¿Cómo podemos promover la salud mental? En primer lugar el individuo debe poder identificar los comportamientos como la agresión, ansiedad, etc. que le inhiben de responder positivamente a su medio ambiente. En segundo lugar, buscar ayuda.

Las conductas inadaptadas generalmente tienen sus raíces en la niñez y son patrones crónicos que requerirán de la asistencia de profesionales para asistir al individuo en su búsqueda hacia la salud mental.

En resumen la salud mental tiene que ver con la vida diaria de todos; cómo nos vemos, cómo nos sentimos y cómo respondemos a las demandas del diario vivir. De modo que al igual que la salud física, la salud mental es un factor fundamental para el disfrute de una salud integral y de relaciones sanas.

No permita que su salud mental se deteriore a tal grado que le impida el deleite y satisfacción en su diario vivir y busque ayuda.

Por Carolina Guzmán Rincón

Mildrel Betancourt Sanjurjo, es una psicóloga puertorriqueña que vive en Dallas desde hace 5 años. Llegó de la isla para trabajar con el Centro de apoyo para la familia de la ciudad de Irving (Irving Family Advocacy Center), mismo que está bajo la supervisión del departamento de policía de esa ciudad.

Graduada de la Universidad Interamericana de San Juan, Puerto Rico, esta boricua porta una maestría en Consejería Psicológica y, al hablar con ella, queda al descubierto la pasión que tiene por su labor, no sólo entre las cuatro paredes del centro, sino socialmente.

Madre de dos y abuela de cuatro, esta profesional se ha empeñado en educar, no solo a las familias o víctimas del crimen que atiende en su trabajo, sino a todo aquel que lo necesite. Es por ello que Betancourt se suma al equipo de este medio de comunicación para escribir sobre los diferentes temas que abarca la salud mental.

“Nosotros en el centro trabajamos con familias, individuos, parejas, grupos, niños. Nuestra principal labor, depen-

diendo del por qué llegan aquí con nosotros, es determinar cuál es el problema y ubicarlos, una vez que ellos saben qué les sucede, entonces los tratamos y los educamos”, expresa Betancourt.

Según la profesional, quien llegó a Irving en el 2010, uno de los principales problemas de las personas que solicitan ayuda en el centro tiene que ver con violencia intrafamiliar, el segundo en la lista son las personas que sufren de algún trauma.

Para Betancourt, la salud mental es parte fundamental del bienestar integral de la persona. Una de las principales áreas que trabaja esta rama de la psicología son las emociones.

“Los seres humanos necesitamos conocernos, saber qué son las emociones y aprender a manejarlas. Aquí estamos enfocados, entre otras cosas, a que la gente que llega por un motivo u otro, reciba las herramientas adecuadas para regular las emociones negativas”, detalló.

Betancourt asegura que la mayoría de las personas que atiende son referidas por el departamento de policía, de ahí que mayormente reciba pacientes víctimas de violencia doméstica, abuso sexual, víctimas colaterales y víctimas del crimen.

Entre las herramientas que ofrecen en el centro están la consejería individual, de grupo y clases específicas sobre los temas que la persona o familia necesita para superar la crisis emocional en la que se encuentra.

Los servicios del Centro de apoyo para la familia de la ciudad de Irving es auspiciado por la alcaldía de esta ciudad y solo se ofrece a los residentes de esta urbe. Sin embargo, hay ciertas excepciones. Por ejemplo una persona que haya sido víctima del crimen en esta ciudad puede recibir los servicios, o si uno de sus hijos atiende una escuela de la ciudad también podría ser recipiente de esta ayuda. Otro caso es que la persona trabaje en la ciudad.

El Centro (Irving Family Advocacy Center) está ubicado en el 600 W. Pioneer Drive Irving, TX 75061. Para mayor información comuníquese al 972-721-6555.

Betancourt estará ofreciendo su conocimiento y herramientas a través de reportajes sobre temas relacionados con la salud mental. Espérela cada semana en nuestra edición de El Heraldo News.

Diciembre es una hermosa época del año y por tradición un mes lleno de celebraciones y fiestas con familiares y amigos. Con frecuencia durante esta temporada saturamos demasiado nuestras agendas y vaciamos nuestros bolsillos, dejándonos completamente cansados y estresados por obvias razones.
Pero para que puedas disfrutar y enfocarte en las cosas mas importantes de la vida, reflexionar y dar gracias por lo mucho que tenemos necesitamos hacer una pausa en nuestro día para encontrar el balance tan necesario para una vida feliz.

Es por eso que en esta época mas que nunca te recomiendo la meditación. La meditación no es sólo para los yoguis, es menos sofisticado de lo que parece, lo único que necesitas es de 5 a 10 minutos de tu tiempo y encontrar un lugar callado. Verás como al dedicarte tiempo para tí podrás notar la gran diferencia en tu día y en el enfoque que le des a éste.

*Busca un rincón tranquilo, tu habitación o un closet funcionan perfecto.
*Siéntate en una silla, o en el suelo sobre un cojín con las piernas cruzadas.
*Mantén la espalda recta.
*Cierra los ojos.
*Inhala y exhala por la nariz.
*No pelees con tus pensamientos, déjalos pasar.
*Concentrate en el sonido de tu respiración.
*Y lo mas importante; saborea este momento de paz.

Verás que al hacer esto por unos minutos al día te sentirás mas relajado y feliz.

¿Siente que enloquece? Deténgase. Respire profundo. Es hora de jugar un pasatiempo del cual su cerebro saldrá ganador.

Aunque es mucho lo que aún se desconoce sobre el funcionamiento de este órgano y de los padecimientos que lo aquejan, las reglas del juego están claras.

Según el prestigioso neurólogo británico Oliver Sacks, existe evidencia científica contundente de cómo algunas variantes en hábitos diarios, pueden mejorar su cerebro y salud mental. El triunfo está asegurado.

Primera jugada: desayune proteínas (huevos, lácteos), dice la nutricionista Judith Wurtman, pues esto proporciona energía. Además, beba mucha agua y chocolate caliente o café –con moderación–; haga ejercicio y tenga sexo frecuentemente y, como sugiere la instructora Nancy Zalazar de El Arte de Vivir , “medite y minimice el drama en la vida”.

Los expertos consultados aseguran que hay tres grandes frentes para ‘depurar’ el cableado cerebral.

El primero es el bioquímico y en él incidimos con nuestra alimentación, actividad, suplementos o medicinas (recetadas por médicos).

“El ejercicio, si se practica de manera constante, no solo ofrece beneficios para la salud física, si no también ofrece beneficios como el aumento en la concentración, menos fatiga y mayor producción de serotonina (sentimiento de bienestar)”, destacó Orlando Muñoz, entrenador internacional NSCA-CPT y psicólogo.

El segundo frente de acción es ejercitar el cerebro con juegos mentales, arte o aprendizajes. Está probado que en solo un año, aprender a tocar piano crea nuevas conexiones en el cerebro.

Además, ayuda tener una actitud positiva ante la vida.

Estos son algunos tips que pueden marcar la diferencia entre tener su cabina de mando bajo control o dañar su salud mental.