El camino hacia una salud mental balanceada (Parte I)

Por: Mildred Betancourt, Ph.D.

Consejería Psicológica

La semana pasada escribí sobre el tema de la salud mental con el propósito de presentar una breve descripción a un tema que contiene muchísimas ramificaciones.  La salud mental, al igual que la salud física es esencial para el disfrute y goce del diario vivir, así como de las relaciones humanas que mantenemos.

Considerando que la salud mental es determinada por la manera en que el individuo responde a los estresores y exigencias de la vida, pienso que es de suma importancia hablar sobre cómo lograr un estado óptimo de salud mental. 

En primer lugar, todo comienza con uno mismo.  En la búsqueda de una salud mental equilibrada son más los factores internos que los externos los que nos van a proveer las oportunidades del cambio.  Si bien es cierto que los estresores de trabajo, exigencias familiares y las responsabilidades económicas, entre otras, son factores externos que pueden agobiarnos, el factor de percepción es lo que va a definir cómo reaccionamos y finalmente cómo nos sentimos. 

El camino hacia una salud mental balanceada va a requerir de una revisión de nuestra percepción.  La manera en que otorgamos una explicación o comprensión a los sucesos del diario vivir.  Cómo interpretamos un fracaso, la pérdida de un empleo, el rompimiento de una relación. 

La percepción es el filtro por el cual valoramos los acontecimientos externos.  Este proceso se lleva a cabo en todo lo que hacemos y el producto final lo vemos en nuestra conducta.  Alguna vez se ha preguntado por qué dos personas tienen opiniones diferentes sobre un mismo evento. El ejemplo clásico del vaso medio lleno o medio vacío, o la frase “todo depende del cristal con que se mira.” 

La percepción consiste de pensamientos y creencias que tenemos sobre el mundo y nosotros mismo. 

Supongamos que un individuo tiene una perspectiva positiva (i.e., un filtro positivo) de la vida.  Al momento de enfrentar una situación como la pérdida de un trabajo, tal persona podría interpretar la situación como una oportunidad de crecimiento o de avance en búsqueda de nuevas oportunidades.  El comportamiento de este individuo va a demostrar una actitud de esperanza, confianza y seguridad.  Al mismo tiempo y ante la misma situación el individuo con una perspectiva negativa lo interpreta como una ¡catástrofe!  Se define como un perdedor y su conducta  va a reflejar desánimo, descontento, abatimiento, etc. 

 En esencia, una salud mental equilibrada comienza con una auto-evaluación de nuestra percepción, pensamientos y creencias.  Una vez identificados entonces los estresores del diario vivir tomarán otro matiz.  A fin de cuentas todo va a depender del cristal con que se mira lo que va a determinar cómo nos sentimos y cómo nos comportamos. 

Continuará …

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