Vaticano reconoce que hubo problemas en “hospital del papa”

CIUDAD DEL VATICANO (AP) — El secretario de Estado del Vaticano reconoció el martes que en el pasado hubo problemas en el “hospital del papa” para niños, pero afirmó que la nueva administración realiza un “esfuerzo serio por resolverlos”.

El cardenal Pietro Parolin dijo que algunos de los problemas que identificaron ex empleados y personal actual del Hospital Pediátrico Bambino Gesu en 2014 “realmente eran infundados”. Pero entre los problemas que fueron verificados “hubo un intento, y actualmente hay un intento y un esfuerzo serio por resolverlos”.

Parolin respondió así a una investigación de The Associated Press que encontró que, bajo la administración previa de 2008 a 2015, la misión del hospital pediátrico había cambiado para enfocarse más en obtener ganancias económicas que en la atención de sus jóvenes pacientes.

Un informe comisionado por el Vaticano llegó a la conclusión en 2014, después de una investigación de tres meses a las denuncias del personal del hospital, que se estaban tomando atajos y se ignoraban protocolos de seguridad debido a la presión de incrementar la producción.

El informe, realizado por un cardiólogo italiano que entrevistó a decenas de exempleados y trabajadores actuales, señaló violaciones a las prácticas médicas aceptadas. Entre los problemas se incluían hacinamiento _que provoca mayores riesgos de infección_, reutilización de material desechable, sacar a pacientes de anestesia de manera anticipada, procedimientos experimentales sin supervisión e instalaciones que no cumplían con los estándares médicos.

Pero una segunda indagación de tres días efectuada por el Vaticano en enero de 2015 encontró que en muchas formas el hospital era “el mejor de su clase”. Ese equipo, encabezado por una experta estadounidense en atención médica, indicó que se “refutaron” los hallazgos de la primera investigación y dijo que el Vaticano debería estar orgulloso de su hospital por la calidad de atención que provee, la devoción del personal a los niños y sus familias, y el sentido de orgullo de los empleados por laborar en el lugar.

Mariella Enoc, presidenta del hospital, dijo que le es difícil creer que esos problemas ocurrieron, pero reconoció que en esa época no estaba en la institución. Indicó que la AP realizó su trabajo y que ella lo respeta, y culpó a empleados descontentos por lo que consideró reportes “falsos”.

“Puedo decir que el ambiente actual es más sereno, y cuando hay un problema exhorto a todos... a que dialoguemos y dialoguemos, y no a quedárselo dentro y que luego estalle”, afirmó. “Desafortunadamente no siempre podemos decir ‘sí’, pero sí podemos comunicarnos”.

Parolin y Enoc hicieron sus comentarios el martes después de que el Bambino Gesu emitiera su informe anual al Vaticano. El hospital se jactó de ser la única institución pediátrica capaz de realizar todo tipo de trasplantes. Indicó que en 2016 se realizaron 339 procedimientos, la mayoría de ellos trasplantes de médula ósea.

La institución reportó que redujo el número de hospitalizaciones “inapropiadas”, del 26% de las admisiones en 2012 a tan solo 7% en 2017, al incrementar el número de cirugías ambulatorias que son menos estresantes para los niños y menos costosas tanto para el hospital como para el sistema de salud nacional de Italia.

La AP corroboró muchos de los hallazgos del primer informe a través de entrevistas con más de una decena de ex empleados y empleados actuales del Bambino Gesu, así como pacientes, sus familias y funcionarios de salud. La AP revisó registros médicos, fallos de cortes civiles, correos electrónicos del hospital y del Vaticano, y quejas del sindicato emitidas a lo largo de cinco años.

En un comunicado, el hospital se refirió al reporte de la AP como un engaño con “acusaciones y conjeturas falsas, prescritas y gravemente calumniosas” que la segunda investigación había refutado. Amenazó con lanzar una ofensiva legal.

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