Salvadoreños reciben con esperanza al cardenal Rosa Chávez

SAN SALVADOR (AP) — Con vítores y alabanzas, miles de feligreses recibieron a monseñor Gregorio Rosa Chávez, primer cardenal de El Salvador, que volvió del Vaticano tras su nombramiento con un mensaje de esperanza y la promesa de trabajar para alcanzar la paz en este pequeño país centroamericano, uno de los más violentos del mundo.

“Estoy contento de volver a la patria. Traigo un mensaje del Santo Padre de esperanza, de gozo y de paz”, dijo el prelado católico al salir del aeropuerto internacional Monseñor Óscar Arnulfo Romero, donde los devotos salvadoreños lo esperaban para escucharlo, verlo y estrechar sus manos.

Con la humildad que lo ha caracterizado, mostrando su sonrisa de cura bonachón, el cardenal se dio tiempo para abrazar a sus hermanos de la Iglesia católica y a los feligreses que llegaron hasta el aeropuerto, a 34 kilómetros al sureste de la capital.

Rosa Chávez dijo que cuando abrazó al papa el 28 de junio en el Vaticano para recibir su nombramiento “pensaba en ustedes, en su sufrimiento, en esa alma salvadoreña” y agregó que la figura de Óscar Arnulfo Romero se mantiene “como maestro y como modelo a imitar”. El cardenal fue un fiel seguidor de Romero, arzobispo mártir que fue declarado beato el 23 de mayo de 2017.

“El papa siente que este pueblo es un pueblo capaz de cualquier milagro y me toca a mí hacer mi parte. Vamos a ponernos en marcha, la paz es posible”, manifestó.

Cientos de creyentes, entre ellos estudiantes jóvenes, se apostaron en la carretera desde el aeropuerto y hasta la capital salvadoreña para saludar al cardenal Rosa Chávez, que rompió el protocolo en varias ocasiones y bajó de la camioneta para abrazarlos y darles un mensaje de esperanza.

“Vengo con muchas ilusiones, con muchas esperanzas y también con tareas que ya iremos detallando, pero por ahora basta decirles que el país puede cambiar y debe cambiar si todos nos lo proponemos”, expresó a quienes lo esperaban con alegría.

Rosa Chávez visitó en privado la cripta de Romero en la catedral metropolitana y luego participó en una misa celebrada en la parroquia San Francisco, donde es párroco desde hace 20 años.

Una vez ahí, el nuevo cardenal dijo a sus seguidores que les quería contar un cuento de hadas, “que es lo que he vivido en los últimos días desde que llegué a Roma. Llegué consciente de que no era yo el que tenía que estar allí: iba a nombre de monseñor Romero, pero también a nombre de un pueblo maravilloso”.

“El cuento de hadas siguió en el Vaticano”, dijo Rosa Chávez. Agregó que al saludar al papa Francisco, éste estaba emocionado, lo abrazó y le dijo algo en voz baja. “Lo que me dijo es secreto pontificio, no se los puedo decir, pero él estaba contento”. Luego recordó que el lunes cumplió 35 años de ser nombrado obispo auxiliar de San Salvador y que en su regreso al país hizo escala en Ciudad de México, donde pudo visitar la Basílica de Guadalupe.

“Monseñor es un hombre humilde que nunca buscó el poder, siempre estuvo a la sombra de los arzobispos, pero Dios lo está bendiciendo y así está bendiciendo a este pueblo”, dijo Carolina Reyes, que participó en la misa en la parroquia San Francisco.

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