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Nacional (161)

En momentos en que muchos inmigrantes se sienten abandonados se espera que la Corte Suprema se pronuncie a fines de junio, lo que dejaría a Obama apenas medio año para poner el programa en marcha, suponiendo que la corte fallase a su favor. Obama deja la presidencia a comienzos del 2017.

WASHINGTON (AP) —
Luego de siete años en el gobierno, más de dos millones de deportaciones, dos órdenes ejecutivas y 720.000 "dreamers", el presidente Barack Obama todavía tiene muchas cuentas pendientes en relación con su promesa de resolver el status de los millones de personas que están en el país ilegalmente.
Y su legado en ese tema dependerá de la Corte Suprema.

Al aceptar el martes intervenir en el asunto, el máximo tribunal de la nación dio a Obama una última oportunidad de cumplir sus promesas en momentos en que muchos inmigrantes se sienten abandonados por el mandatario por unas recientes redadas para deportar gente.

Sectores que postulan mano dura con la inmigración ilegal han apelado a los tribunales aduciendo que Obama no tiene autoridad para disponer medidas que impedirían la deportación de unos 5 millones de inmigrantes que están en el país sin autorización. El caso ha llegado al máximo tribunal del país, que podría dar a Obama una importante victoria en un tema que lo ha acosado por años. Si la Corte Suprema se pronuncia a favor del mandatario, no obstante, Obama todavía tendría que ingeniárselas para implementar un complejo programa en cuestión de meses, que podría ser desmantelado en poco tiempo por los republicanos.

Si la Corte falla en contra, Obama podría pasarse los últimos meses de su presidencia deportando gente en lugar de amparándola, como había prometido.
Lo que está en juego son las medidas de Obama que permiten a los padres de niños nacidos en Estados Unidos permanecer en el país, así como la expansión de una iniciativa previa que protege a los jóvenes que fueron traídos ilegalmente al país por sus padres cuando eran niños, conocidos como los "dreamers", o "soñadores". Tribunales inferiores han dejado en suspenso esos programas luego de que sectores contrarios a la inmigración ilegal adujesen que Obama no tenía autoridad para emitir esas órdenes ejecutivas. Agotadas todas las instancias legales previas, la última palabra la tiene la Corte Suprema.

Obama ha impulsado infructuosamente una legislación que buscaba resolver el status de unos 11 millones de inmigrantes sin permiso y ha apelado a sus poderes como presidente para proteger a muchos de ellos mediante órdenes ejecutivas, que no requieren la aprobación del Congreso, pero paralelamente las deportaciones alcanzaron niveles sin precedentes durante su mandato y abrieron heridas que será difícil cicatrizar.

La reciente detención de 121 inmigrantes para deportarlos no hizo sino caldear el ambiente y los defensores de los inmigrantes dicen que las redadas aumentaron el temor y el escepticismo de esa comunidad.

Angelal Maria Kelly, experta en inmigración del Centro para el Progreso Americano (Center for American Progress), de tendencia liberal, dice que la política de Obama hacia la inmigración ilegal es como "un romance de la escuela secundaria: hoy estás enamorado, al día siguiente te mandan a pasear".

Se espera que la Corte Suprema se pronuncie a fines de junio, lo que dejaría a Obama apenas medio año para poner el programa en marcha, suponiendo que la corte fallase a su favor. Obama deja la presidencia a comienzos del 2017.

La mayoría de los precandidatos republicanos a la presidencia han dicho que dejarían sin efecto esas órdenes ejecutivas en caso de ser elegidos. La incertidumbre sobre lo que puede pasar en el futuro podría hacer que muchos potenciales beneficiarios no se acojan a esos programas. Al mismo tiempo, expertos en el tema coinciden en que difícilmente los republicanos puedan frenar los procesos puestos en marcha durante la presidencia de Obama.

"El gran interrogante es si la gente estará a salvo de las deportaciones, en parte por el aumento en las redadas de las últimas semanas", declaró Karem Tumlin, directora legal del National Immigration Law Center. "Pero la gente está tan ansiosa de gozar de protecciones que impidan la separación de las familias que, si se presenta la oportunidad, creo que habrá mucho interés" en los programas.

Dura batalla verbal entre republicanos

Ataques entre Cruz y Trump y contra Obama y Clinton, dominan el debate

Nota El Heraldo News

Con información de agencias

Charleston.- Los precandidatos republicanos a la presidencia de Estados Unidos libraron ayer (jueves) una dura batalla verbal en el sexto y anteúltimo debate televisivo antes de que comience el primero de febrero el proceso de las primarias.

Sin embargo, a pesar de lo ríspido de las discusiones, los aspirantes del Partido Republicano no debatieron con profundidad los temas que los estadunidenses consideran de suma importancia para el país, como son la economía, educación, salud, vivienda, inmigración, entre otros.

Realmente el debate se centró principalmente en los ataques, sobre todo los que se lanzaron entre sí Ted Cruz y Donald Trump.
Pero también, los siete postulantes en el escenario principal en Charleston arremetieron contra el presidente demócrata Barack Obama y la exprimera dama Hillary Clinton.
Trump atacó a Cruz porque éste nació en Canadá. De esta manera, sostuvo, su ciudadanía estadunidense es cuestionable y por lo tanto también su candidatura, sostuvo, lanzando una acusación dudosa desde el punto de vista jurídico. Cabe destacar que en entrevistas en distintos medios, Trump ha insistido en que al haber nacido en Canadá el senador no podría ser presidente de la nación.

De inmediato, Cruz, que ha sido entrevistado sobre este tema en distintas ocasiones, atribuyó el empeño de Trump en el tema a su caída en las encuestas de Iowa, dada la cercanía de las primarias.

"Reconozco que Donald está decepcionado porque sus números en las encuestas de Iowa han bajado, pero la realidad y las leyes aquí son super claras en que el hijo de un estadunidense nacido fuera de los Estados Unidos es ciudadano estadunidense", respondió Cruz poniendo ejemplos para hacer una paridad de su situación. En su recuento, pasaron soldados y misioneros estadunidenses que han tenido hijos en el extranjero.

Y TU MAMA TAMBIEN


"El tema legal es claro y simple", insistió Cruz. Y entonces, contraatacó: "Pero resaltaría que las teorías sobre el lugar de nacimiento en las que Donald se está apoyando y en las que algunos de los más extremistas insisten, es en que no solo hayas nacido en territorio estadunidense sino que ambos padres sean estadunidenses", dijo.

"Si nos vamos con esa teoría, no solo yo no calificaría para la presidencia. Marco Rubio no calificaría (...) y un punto interesante: Donald Trump no calificaría, porque su madre nació en Escocia", prosiguió, dejando al magnate en silencio.

Trump, que ha insistido durante días en la legitimidad de Cruz para ser presidente, solo pudo responder asegurando que es estadunidense.  

CONTRA OBAMA Y CLINTON

 Los siete precandidatos republicanos además criticaron la respuesta y acciones de la administración de Obama por la retención, el pasado martes, de dos buques y 10 miembros de la marina estadunidense por parte de Irán.

El senador Ted Cruz, señaló al iniciar el debate que Obama ni siquiera mencionó en su discurso sobre el Estado de la Unión a los 10 marinos retenidos por Irán hace unos días.

“El próximo presidente de EU se encuentra en este debate republicano”, señaló. “Obama trató de pintar un perfecto panorama laboral. Pero tenemos el menor porcentaje de estadunidenses trabajando en los últimos años”, aseguró

John Kasich, gobernador de Ohio, se abstuvo de lanzar críticas directas a Obama y habló de su plan para fortalecer la economía de EU con recortes a los impuestos de corporaciones e individuos y congelar por un año las disposiciones federales.

El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, se refirió también al discurso del Estado de la Unión de Obama al señalar que “hacía parecer que todo en el país estaba de maravilla”

Aprovechó para unirse a las críticas contra la administración Obama y los demócratas, al señalar que “Hillary Clinton no puede obtener un ‘tercer mandato’ para Obama, no voy a permitir que se acerque siquiera a la Casa Blanca”.

Jeb Bush, exgobernador de Florida, continuó con las críticas a Clinton, al afirmar que “sería un desastre en cuanto a seguridad nacional”.

El senador Marco Rubio se sumó a las críticas y aseguró que la exsecretaria de Estado de EU “no sólo sería un desastre en seguridad nacional, sino que no está descalificada para ser comandante en jefe de las Euerzas Armadas de EU”.

“Alguien que no puede mantener control en su propio servior de correo electrónico y que le miente a las familias familias de las víctimas de Bengasi, no merece ser presidente”, aseguró Rubio.

“Obama no entiende el peligro que representa el Estado Islámico. Esto es una guerra que o ellos ganan o ganamos nosotros, y yo haré que la ganemos”, añadió el senador.

Por su parte, el magnate Donald Trump reiteró su política antiinmigrante, al señalar que el peligro terrorista que enfrenta EU está directamente relacionado con la entrada de indocumentados y refugiados a este país.

“No podemos dejar que estas personas entren libremente a nuestro país, simplemente no podemos”, declaró

Alabama, Mont.-

Un tornado en Alabama dejó al menos tres personas heridas, varias casas dañadas, árboles caídos, y cortes de electricidad.

Tras las inundaciones que dejaron las intensas lluvias provocadas por el fenómeno, el gobernador de Alabama, Robert Bentley, emitió un estado de emergencia.

“Mediante la emisión de un Estado de Emergencia me he dirigido a agencias estatales para tomar las medidas necesarias para estar preparados y responder”, compartió en las redes sociales.

El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que el tornado de hace unos días tocó tierra en el condado Je-fferson, alrededor de las 17:00 horas, y que avanzó al noreste hacia la ciudad de Birmingham.

Los equipos de rescate acudieron a liberar a algunos pobladores que quedaron atrapados entre los escombros, ya que el fenómeno destruyó varias estructuras.

El alcalde de Birmingham, William Bell, dijo que aún no tiene reportes de alguna víctima mortal o desaparecidos.

En tanto, el meteorólogo Jason Holmes dijo que testigos vieron el embudo, parte de la misma celda que dio pie a una alerta de tornado en el condado Tuscaloosa, al suroeste de Jefferson.

Aún no hay muchos detalles, dijo Holmes, y la caída de la noche dificulta identificar actividad de tornados.

Fuertes tormentas y tornados ya han dejado 14 muertos en el sur y Medio Oeste de Estados Unidos, desde Mississippi hasta Arkansas.

“Todo el mundo ve que los demócratas y el presidente Obama están empezando ahora, gracias a mí, a deportar a gente que está aquí de forma ilegal”, se felicitó el candidato presidencial republicano.

Los tuits de Trump se entremezclaron con mensajes navideños del millonario empresario reconvertido en político que lanzó su campaña calificando de criminales y narcotraficantes a los inmigrantes, principalmente los mexicanos, que cruzan la frontera con México. 

La noticia de las deportaciones, filtrada por The Washington Post en vísperas de las celebraciones de Navidad, se le atragantó sin embargo a otros políticos, igual que a los activistas que siguen presionando por una Reforma Migratoria y denunciaron el duro tono antiinmigrante adoptado en el campo presidencial repu-blicano.

“Los planes vacacionales del Departamento de Seguridad Nacional de detener y deportar a refugiados centroamericanos que huyen de la muerte están mal. Somos un país mejor que esto”, tuiteó el candidato demócrata Martin O’Malley.

El exgobernador de Maryland, último en las encuestas demócratas, no está sólo en su rechazo a los planes del gobierno de Obama, que según las filtraciones planea empezar 2016 buscando a inmigrantes indocumentados centroamericanos -incluidas familias con menores- llegados en la oleada migratoria que estalló el año pasado.

También sus rivales en el bando demócrata, Bernie Sanders y la favorita, Hillary Clinton, manifestaron su preocupación o distanciamiento frente a esta estrategia.

En un comunicado, Sanders se declaró muy perturbado por la noticia de las deportaciones de familias.

“Nuestra nación siempre fue un faro de esperanza, un refugio para los oprimidos. No podemos darle la espalda a ese elemento esencial de lo que somos como nación, te-nemos que dar pasos para proteger a niños y familias que buscan refugio aquí, no expulsarlos”, reclamó.

Clinton mientras tanto mantuvo una posición más reservada.

La candidata demócrata expresó tener grandes inquietudes ante estas informaciones.

“Clinton cree que resulta clave que todos tengan acce-so a una audiencia completa y justa y que nuestro país proporcione refugio a quienes lo necesita”, dijo su portavoz, Xóchitl Hinojosa, a medios estadunidenses.

El cauto posicionamiento de Clinton se produce pocos días después de indignar a la comunidad internauta hispana con un artículo de su campaña en que se la comparaba con las abuelas hispanas.

Entre los numerosos mensajes de rechazo bajo el hashtag #notmyabuela había muchos que recordaban que Clinton, durante su época de senadora, apoyó la construcción del muro fronterizo con México, aunque ahora corteje el voto hispano defendiendo una reforma migratoria integral, demanda clave de este importante sector del electorado.

Buscaran familias centroamericanas

La noticia de la inminencia de las operaciones para buscar y expulsar a algo más de 100 familias centroamericanas que están bajo orden judicial de deportación se conoce pocos días después de que el Congreso estadunidense diera el visto bueno, dentro del presupuesto para el año que viene, a una partida de 750 millones de dólares destinada a combatir las causas de la emigración en los tres países centroamericanos que son el principal origen de los migrantes indocumentados: El Salvador, Honduras y Guatemala.

El monto está por debajo de los mil millones de dólares que pedían los Gobiernos centroamericanos para su iniciativa Alianza para la Prosperidad en el triángulo norte, pero es muy superior a las partidas iniciales que pretendían aprobar los legisladores.

Pese a las intensas campañas para frenar la llegada de menores solos y familias centroamericanas hasta la frontera estadunidense, en las últimas semanas el Departamento de Seguridad Nacional reconoció una nueva oleada de menores indocumentados llegados sin compañía.

Todo ello, cuando el Gobierno federal está presionado por una orden judicial que le obliga a poner en libertad a los menores indocumentados recluidos por más de 20 días.

“Castigar ahora a las familias (centroamericanas) por la falta de un programa de refugiados eficiente que cubra las necesidades de Centroamérica sería una tragedia moral”, explicó el director ejecutivo de la organización National Immigration Forum, Ali Noorani, tras la filtración de la noticia del Post.

 

 

Nota de El Heraldo News

Con información de Notimex

Washington, DC.-

Sin contar el número de personas consideradas terroristas estadu-nidenses por su considerado ultranacionalimo dentro del país, al menos 60 personas han sido acusadas durante este año por delitos de terrorismo por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, de acuerdo con un reporte difundido.

Este número no tiene precedentes y los funcionarios han considerado que la seguridad nacional peligra ante la amenaza que suponen las personas vinculadas con el Estado Islámico (EI), así como por la influencia de redes sociales para reclutar gente por parte de grupos extremistas.

Del total, alrededor de 15 personas han sido acusadas por vínculos con el EI y sólo la semana pasada los fiscales acusaron a tres personas y condenaron a dos más por cargos de terrorismo ligado.

Uno de los acusados fue Enrique Márquez, un amigo y vecino de Syed Rizwan Farook, el pistolero que murió en un tiroteo con la policía en San Bernardino, California, después de que junto a su pareja asesinó a 14 personas e hirió a 21 más el pasado 2 de diciembre.

Un segundo fue Mohamed Elshinawy, un hombre de Maryland acusado de recibir al menos ocho mil 700 dólares por parte del EI en el extranjero y planificar ataques en Estados Unidos con ese dinero.

Elshinawy dijo a los fiscales que un amigo de la infancia le había conectado a través de las redes sociales con un

operativo de parte del Estado Islámico.

El tercero fue Jalil Aziz, un hombre de Pensilvania que fue arrestado por presuntamente proporcionar apoyo material al EI, mediante la difusión de su propaganda en los medios sociales y por tratar de ayudar a los partidarios del grupo que viajan a Siria para luchar.

“La conexión común que estamos viendo es -en casi todos los casos- un enlace a los medios de comunicación social”, declaró John P. Carlin, asistente del fiscal general para la seguridad nacional.

Más del 55 por ciento de los acusados son menores de 25 años de edad. Lo más preocupante, dijo Carlin, es que alrededor de un tercio son de 21 años o menos, lo que muestra la fragilidad y vulnerabilidad de los jóvenes.

Y por primera vez, los fiscales acusaron a un sospechoso de piratería y apoyo al terrorismo en una forma de ciberterrorismo que utiliza herramientas de la ciberdelincuencia en apoyo a una organización terrorista.

En este caso Ardit Ferizi, ciudadano de Kosovo, fue detenido en Malasia bajo una orden de arresto provisional de Estados Unidos.

Los cargos, anunciados en octubre pasado, acusaron a Ferizi de usar medios en línea para robar datos personales de miembros del servicio secreto de Estados Unidos y pasar la información a Junaid Hussain, un hacker del EI.

Hussain, un ciudadano británico que murió en agosto en un ataque con aviones no tripulados en Siria, había publicado enlaces en Twitter a los nombres, direcciones de correo electrónico, direcciones y números de teléfono de mil 354 militares estadunidenses y otro personal del gobierno.

El director del FBI, James B. Comey, al testificar ante el Congreso este mes, expresó que no había “ninguna razón para creer” que el EI había establecido células en Estados Unidos.

Más bien, dijo, “que están tratando de motivar a las personas que ya están en Estados Unidos para convertirse en asesinos en su nombre. Y a ellos les gustaría mucho hacerlo”, advirtió.

En mayo, dos hombres con simpatías por el EI abrieron fuego contra unos agentes fuera de un auditorio en Garland, Texas, en el que se presentaron imágenes de dibujos animados del profeta Mahoma. Los asaltantes fueron muertos a tiros.

En julio, un hombre armado disparó contra dos instalaciones militares en Chattanooga, matando a cuatro infantes de marina. Un marinero murió posteriormente a consecuencia de sus heridas.

En diciembre, Comey dijo que los ataques fueron motivados por “la pro-paganda terrorista extranjera”.

NUEVA YORK (AP) —

Las diferencias sobre el aborto son mayores que nunca entre republicanos y demócratas, y los activistas a favor y en contra auguran que los candidatos abordarán el tema con mayor firmeza durante la campaña presidencial de 2016 que en otros procesos electorales anteriores.

También podrían saltar chispas sobre la cuestión en las principales contiendas al Senado. Y ambas partes se verán aún más motivadas por las investigaciones legislativas dirigidas por republicanos sobre la organización de planificación familiar Planned Parenthood y por las consideraciones de la Corte Suprema en torno a las estrictas leyes antiaborto en Texas.

"Se trata de una asombrosa convergencia de acontecimientos", dijo Charmaine Yoest, directora general del grupo antiaborto Americans United For Life. "No hemos visto un momento como el actual en 40 años", agregó.

En la contienda presidencial, Hillary Clinton, que encabeza las encuestas en las primarias demócratas, ha defendido desde hace mucho tiempo el derecho al aborto y expresado un firme respaldo a Planned Parenthood, un importante proveedor de servicios de interrupción del embarazo, pruebas médicas y métodos anticonceptivos. La organización ha recibido intensas críticas de los activistas contrarios al aborto y de cargos públicos republicanos.

En cambio, casi todos los aspirantes a la candidatura presidencial republicana apoyan que se revierta la decisión tomada por la Corte Suprema en 1973 en el caso Roe v. Wade, que legalizó el aborto a nivel nacional. Algunos de los principales contrincantes republicanos, como los senadores Ted Cruz y Marco Rubio, desaprueban la interrupción del embarazo incluso en casos de violación e incesto.

"Quizá bien podríamos tener al candidato presidencial republicano más radical desde Roe, un candidato que no apoya el aborto en ninguna forma", declaró Stephanie Schriock, presidenta de la organización EMILY's List.

Este grupo, que respalda a las candidatas que apoyen los derechos al aborto, dijo estar camino de superar sus máximos históricos en recaudación de fondos. Algunos grupos de acción política contra el aborto han hecho declaraciones similares sobre su recaudación.

¿Qué ha cambiado para estas elecciones? Un factor es el aumento de la polarización entre los dos partidos principales. En el Congreso sólo queda un puñado de demócratas contrarios al aborto y de republicanos, y las recientes votaciones legislativas sobre el tema, en propuestas que pretendían prohibir el aborto en embarazos ya avanzados y para frenar la financiación federal a Planned Parenthood, los votos se han apegado a las líneas políticas de cada partido.

Otra diferencia: los republicanos en el Congreso o en las primarias parecen más dispuestos que en campañas anteriores a pasar a la ofensiva en temas relacionados con el aborto.

Anteriores precandidatos del Partido Republicano como George W. Bush, John McCain y Mitt Romney se oponían al aborto pero no hicieron tanto hincapié en el tema como algunos de los actuales aspirantes.

"El aborto estará presente en las elecciones generales", declaró Marjorie Dannenfelser, presidenta del grupo Susan B. Anthony List, que apoya a las candidatas opuestas a la interrupción del embarazo. "Quien no sepa cómo manejar este tema será arrasado", agregó.

En lo que dure la campaña, otros factores contribuirán a mantener el tema sobre la mesa.

La Suprema Corte atenderá posiblemente en marzo los alegatos sobre una ley promulgada en 2013 en Texas que podría forzar el cierre de numerosas clínicas a las que las mujeres pueden recurrir para la interrupción de sus embarazos. La ley establece requisitos a las instalaciones y el funcionamiento de las clínicas.

Ese caso podría tener consecuencias en otros estados donde los grupos de presión conservadores piden más leyes que restrinjan el aborto.

Durante la campaña también se desarrollará la investigación sobre las prácticas de Planned Parenthood y otras instituciones del sector. La presidenta de la comisión que instruye la pesquisa, la representante federal Marsha Blackburn de Tennessee, dijo que es probable que el trabajo se prolongue más allá de las elecciones de noviembre.

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GARLAND, Texas, EE.UU. (AP) —

Mientras los residentes del norte de Texas analizaban  la destrucción de los mortíferos tornados del fin de semana, el sistema de tormentas que desencadenó los meteoros trasladaba un tiempo invernal al centro-norte de Estados Unidos y agravaba las inundaciones, a las que ya se atribuían más de una decena de muertes.

Al menos 11 personas murieron y decenas resultaron heridas al paso de los tornados en la zona de Dallas, donde causaron daños considerables. Las tormentas e inundaciones en Missouri e Illinois se sumaban a una serie de efectos del mal tiempo en todo el país, que provocaron al menos 43 muertes en menos de una semana.

Para el lunes se pronosticaron precipitaciones en el centro del país con nevadas intensas, heladas y vientos fuertes en 11 estados y lluvias intensas en zonas ya anegadas de Missouri y Arkansas.

Los daños empezaban a quedar patentes el domingo en el norte de Texas, donde las autoridades estimaban que hasta 1.450 viviendas quedaron dañadas o destruidas. Había vehículos destrozados, líneas eléctricas derribadas y árboles arrancados. Las lluvias fuertes, el viento y las temperaturas bajas complicaban las tareas de limpieza el domingo por la tarde.

"Esto representa un enorme impacto sobre nuestra comunidad y todos estamos sufriendo", dijo Pedro Barineau, teniente de la policía de Garland, en referencia a ese suburbio ubicado 32 kilómetros (20 millas) al noreste de Dallas donde ocho personas perdieron la vida, 15 resultaron heridas y unas 600 estructuras resultaron dañadas, principalmente casas.

El servicio meteorológico dijo que un tornado EF-4, el segundo más poderoso de la clasificación con vientos de más de 320 kph (200 mph), azotó la comunidad el sábado alrededor de las 6:45 de la tarde.

Natalie Guzman, de 33 años, tomó fotografías de la casa de su familia en un vecindario en Garland. Una pared de la cochera se vino abajo al igual que el techo. La única parte de la vivienda que al parecer se salvó fue la recámara principal, en la que su cuñado se refugió el sábado en la noche. Él era la única persona que estaba en la casa y le dijo que apenas tuvo tiempo para refugiarse con sus perros en el baño.

"Fue peor de lo que imaginé", declaró Guzmán al comparar el escenario con las fotos que su cuñado le había enviado el sábado.

En el poblado de Rowlett, cerca de Garland, el administrador municipal Brian Funderburk dijo el domingo en la mañana que 23 personas resultaron heridas, sin que se informara de muertos ni desaparecidos. Los daños se correspondían con un probable tornado de categoría EF-3 con vientos de 265,5 kph (165 mph), según el servicio meteorológico.

En un comunicado, el juez del condado de Dallas Clay Jenkins informó que hasta 600 viviendas habían sufrido daños en Rowlett.

Los equipos de emergencia pintaban una "X'' negra en las puertas tras registrar cada vivienda. En algunos casos se veía como si las casas se hubieran elevado y dejado caer sobre el suelo en un montón de escombros. Los patrulleros del estado cortaron carreteras, equipos de reparaciones restauraron el suministro eléctrico y la gente caminaba por la zona, en silencio y aturdida.

Otras tres personas murieron en el condado de Collin, unos 72 kilómetros (45 millas) al nordeste de Dallas, según el número dos de la policía del condado, Chris Havey, aunque los detalles no estaban claros en un primer momento.

El gobernador de Texas, Greg Abbott, emitió el domingo declaraciones por zona catastrófica para cuatro condados —Dallas, Collin, Rockwall y Ellis— y advirtió que la cifra de víctimas podría subir.

Por su parte, la gobernadora de Oklahoma, Mary Fallin, decretó el estado de emergencia por las alertas de ventisca y tormenta de hielo en el oeste y de inundaciones en el este, donde una localidad registró unos 23 centímetros (9 pulgadas) de lluvia. Se registraron ocho personas con lesiones relacionadas con la tormenta, según el Departamento de Gestión de Emergencias del estado, y unas 60.000 viviendas y negocios se quedaron sin electricidad.

Más al norte, la lluvia causó inundaciones y situaciones peligrosas en la carretera en Missouri, donde el gobernador Jay Nixon también declaró el estado de emergencia, así como en Illinois.

Seis personas murieron durante la noche cuando dos vehículos distintos manejaron en carreteras inundadas en el sur-centro de Missouri, dijo el jefe de policía del condado de Pulaslki, Ronald Long. Otras dos muertes en el condado de Greene se relacionaron con las inundaciones, según las autoridades locales.

En el sur de Illinois, tres adultos y dos niños se ahogaron el sábado por la noche cuando el vehículo en el que viajaban fue arrastrado por el agua y se hundió en un arroyo crecido, según las autoridades.

El sistema tormentoso avanzaba hacia el nordeste y se esperaba que arrojase una mezcla de nieve y hielo sobre el centro-norte del país. Algunas zonas de Minnesota y Wisconsin podrían registrar hasta 25 centímetros (10 pulgadas) de nieve, afirmaron los meteorólogos.

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Los periodistas de The Associated Press Michael Graczyk en Houston; Paul J. Weber en Austin, Texas; Maria Sudekum en Kansas City, Missouri; y Jill Bleed en Little Rock, Arkansas, contribuyeron a este despacho.

 

Nota El Heraldo News
Con información de la agencia AP


Washington, D.C.-

El empleado postal jubilado, Jerry Wilson, está contento con lo que escucha de los aspirantes presidenciales republicanos sobre revocar la orden ejecutiva del presidente Barack Obama referente a la deportación de personas que están ilegalmente en Estados Unidos.

Pese a toda la ferocidad y dobles discursos sobre la reforma migratoria durante el debate republicano del 15 de diciembre pasado, la mayoría de los republicanos señalan que el tema no es un factor decisivo para inclinar la votación presidencial, de acuerdo a una nueva encuesta de AP-GFK.

Pero dijo que elegiría a un nominado republicano a la presidencia basándose en otros temas: por ejemplo, evitar que las empresas estadonidenses se muden al extranjero, o mantener a posibles atacantes fuera del país.

"Cuando eres presidente de Estados Unidos, el país es primero", dijo el hombre de 67 años de edad y residente de Batavia, Ohio. "Se hace todo lo posible por mantener a Estados Unidos a salvo. ¿Qué hay sobre los inmigrantes, las personas que están aquí de manera ilegal? Ese no es un asunto de vida o muerte para mí".

Muchos republicanos señalan que el tema no es un factor decisivo para elegir presidente, de acuerdo a una nueva encuesta de AP-GFK. Incluso entre los republicanos conservadores, más de la mitad, el 56%, dijeron preferir a un candidato que mantenga la orden migratoria de Obama vigente o que podían visualizarse votando por un candidato presidencial republicano que así lo hiciera.

La encuesta revela que los decretos de Obama del año pasado, que permitieron que algunos inmigrantes solicitaran estatus legal temporal, son un punto de conflicto para los republicanos. El 73% dijeron que prefieren apoyar al candidato que revierta las acciones tomadas por el actual mandatario, quien es tremendamente impopular para el partido.

De manera más extensa, un mayor número de estadunidenses, sin importar su afiliación política, están a favor de que exista un mecanismo para que los inmigrantes que están ilegalmente en Estados Unidos se naturalicen, según la encuesta.

 Incluso entre los republicanos — de los cuales cuatro de cada 10 se oponen a la ciudadanía como opción para las personas que están ilegalmente en el país — no parece ser un tema definitivo para elegir un presidente. Cuatro de cada 10 republicanos conservadores y tres de cada 10 republicanos del movimiento Tea Party, están a favor de un mecanismo de naturalización para los inmigrantes que ya están ilegalmente en el país.

Notablemente, los resultados de la encuesta realizada entre el 3 y 7 de diciembre permanecen sin cambios desde que se realizaron las mismas preguntas en abril pasado, incluso después de los discursos republicanos, incluyendo el de Donald Trump, quien propone la deportación de 11,5 millones de personas que están ilegalmente en el país.

Los resultados de la encuesta son poderosos datos para los precandidatos republicanos a poco más de seis semanas antes de que comiencen las elecciones primarias en Iowa. Los senadores republicanos Marco Rubio y Ted Cruz, ambos hijos de inmigrantes cubanos, están tensados en una férrea batalla por el segundo lugar en la nominación, gracias, en parte, a sus posturas migratorias.

Pero la encuesta mostró que la inmigración tal vez no sea el tema de mayor prioridad en la mente de los estadunidenses una vez que inicien las primarias.
"No hay candidato que encaje en las posturas de todos", dijo Terry Arnell, un gerente jubilado de una aseguradora en Towe Lakes, Illinois, que actualmente se inclina por Trump. Así que, ¿cuáles serán las prioridades de Arnell el día de la elección?

"Derechos sobre armas. Seguridad en las fronteras y lo que está dentro de ellas", dijo Arnell, de 63 años. "Creo que en este momento es muy importante que mantengamos las fronteras seguras. Luego nos preocuparemos sobre los ilegales que están aquí".
 

Los dos principales precandidatos presidenciales demócratas, Bernie Sanders y Hillary Clinton, dejaron atrás sus rencores sobre un acceso indebido a los valiosos datos de votantes de la campaña de ella, con lo que reenfocaron rápidamente el tono del debate de la noche del sábado a una discusión educada sobre la seguridad nacional, los crecientes temores de los estadounidenses sobre el terrorismo y la economía.

Clinton, la favorita del campo demócrata, se mantuvo enfocada en las elecciones generales y censuró el plan de Donald Trump de impedir el ingreso de personas musulmanas en Estados Unidos. Clinton describió a Trump, que lidera el proceso interno republicano, como el "mejor reclutador" del grupo Estado Islámico.

"El señor Trump tiene una gran capacidad para exaltar los ánimos de la gente mediante bravuconerías e intolerancia", declaró la ex secretaria de Estado Clinton.

Clinton y Sanders, el principal contrincante de la precandidata, comenzaron el debate en medio de una de las pugnas más enconadas entre ambos en torno a la campaña misma en lugar de algún tema nacional o internacional.

El equipo de campaña de Clinton había acusado al de Sanders de robar información para ubicar a electores específicos y anticipar los temas que podrían interesarles.

En reacción a esa falta, el Comité Nacional Demócrata impidió temporalmente al equipo de Sanders acceder a la información de sus propios archivos de votantes, decisión que el senador de Vermont describió el sábado como un "acto atroz".

Sin embargo, Sanders admitió que su propio equipo actuó indebidamente.

"Este no es el tipo de campaña que realizamos", dijo Sanders.

El equipo de campaña de Sanders despidió a un empleado implicado en la infracción pero también aprovechó la controversia para recaudar dinero, mediante el envío de un correo electrónico en el que decía a sus simpatizantes que el Partido Demócrata había "metido las manos para inclinar la balanza en apoyo a la campaña de Hillary Clinton". El equipo de Sanders dijo después del debate que había suspendido a dos ayudantes más.

Clinton rápidamente aceptó la disculpa de Sanders y afirmó que "debemos seguir adelante porque no creo que al pueblo estadounidense le interese esto".

El debate, que duró más de dos horas, fue el tercero entre los precandidatos demócratas y previsiblemente tuvo poca audiencia porque fue programado en el último fin de semana previo a la Navidad, cuando la mayoría de los estadounidenses vira su atención a las fiestas de fin de año.

El debate tuvo lugar mientras Clinton se ha consolidado como la favorita entre los precandidatos demócratas después de que superara un inicio complicado y la controversia de haber utilizado su correo electrónico privado cuando fue la titular del Departamento de Estado.

Clinton y Sanders compartieron el escenario con el exgobernador de Maryland, Martin O'Malley, quien no ha logrado convertirse en un protagonista de peso en la contienda interna demócrata.

O'Malley adoptó poses enérgicas en su intento por destacar durante el debate en el que reiteradamente buscó imponerse a los moderadores y aseguró que sus rivales tenían puntos de vista obsoletos en política exterior.

En un acalorado intercambio sobre los controles a la venta y posesión de armas, O'Malley acusó a Clinton y Sanders de tener "un enfoque político cambiante" frente a este tema polémico.

Clinton también contrarió los esfuerzos de los moderadores para interrumpirla en ocasiones, debido a lo cual Sanders exclamó "esto se está poniendo ahora divertido".

Aunque había un amplio consenso entre los contrincantes demócratas de que Estados Unidos no debía lanzar una ofensiva terrestre para derrotar al grupo Estado Islámico, tuvieron diferencias en la estrategia que adoptarían y si el país debía buscar un cambio de régimen en Siria, donde esa organización tiene su baluarte.

Clinton recomendó una acción más directa que sus contrincantes al proponer una zona de exclusión aérea en partes de Siria e insistir que Estados Unidos debe buscar la salida del poder del presidente Bashar Assad.

"Si Estados Unidos no encabeza una acción, no hay otro líder, hay un vacío", afirmó Clinton.

Sanders expresó su desacuerdo y afirmó que Estados Unidos debía primero derrotar al Estado Islámico y se refirió a Assad como un "problema secundario" al que hay que enfrentar en el curso de los años.

"Si, cambiar un régimen es fácil, tumbar a dictadores es fácil", declaró Sanders. "Sin embargo, antes de hacer esas cosas, hay que pensar en lo que sucederá al día siguiente".

Los tres precandidatos subrayaron que trabajarán más estrechamente con las comunidades estadounidenses musulmanas para enfrentar el radicalismo interno, un agudo contraste con el discurso de algunos candidatos republicanos.

Las Vegas, Nev.-

El presidente Barack Obama, la aspirante demócrata Hillary Clinton y el Estado Islámico (EI) fueron las críticas de los precandidatos republicanos a La Casa Blanca en un debate centrado en la seguridad nacional.

En su último debate de este año, los ocho principales aspirantes conservadores coincidieron en fustigar la estrategia antiterrorista de la Casa Blanca, aunque discreparon sobre la prohibición al ingreso de musulmanes a Estados Unidos y se atacaron mutuamente. “Nuestra seguridad nacional está fuera de control”, proclamó el multimillonario Donald Trump, puntero en los sondeos, quien reivindicó el mérito de colocar el tema del terrorismo en el primer plano de la atención política. “La gente se está filtrando por nuestra frontera sur, construiré un muro, será un gran muro, la gente no podrá entrar, a menos que lo haga legalmente, las drogas no entrarán”, reiteró Trump en el templete montado en un salón del Casino Venetian.

Ted Cruz, el senador cubano-americano que repuntó a un segundo lugar nacional y a un primer lugar en el estado de Iowa, acusó a Obama de no conducir una guerra decidida contra el EI y aseguró que de ser presidente destruirá al grupo terrorista, “La seguridad fronteriza es seguridad nacional y no vamos a aceptar a los yihadistas como refugiados”, dijo Cruz.

Jeb Bush, el exgobernador de Florida, acusó al presidente Obama de legar un “desastre” en materia de seguridad nacional. “El presidente ha destruido a nuestras Fuerzas Armadas. Necesitamos destruir al Estado Islámico antes que nos destruya a nosotros”, planteó.

Bush consideró sin embargo equivocada la propuesta de Donald Trump de prohibir el ingreso de musulmanes a Estados Unidos. “Donald Trump es un candidato del caos y será un presidente del caos”, señaló.

Sin inmutarse, Trump minimizó las críticas de Bush. “Lo hace porque su campaña fracasó”, dijo el magnate en tono displicente.

Sin embargo el exgobernador de Florida insistió en que el plan de Trump era contraproducente. “Esa no es una propuesta seria”, reiteró.

Rand Paul, el precandidato libertario que figura en el sótano de las preferencias de los conservadores, acusó al senador Marco Rubio de ser el más débil de los aspirantes en materia de seguridad nacional por su apoyo pasado a una reforma migratoria. “Es el más débil, está a favor de fronteras abiertas”, sostuvo Paul.

Aunque tuvo oportunidad de refutarlo, Rubio se limitó a cuestionar el apoyo de Paul a iniciativas de ley para limitar el acceso de inmigrantes.

Al inicio del debate, el neurocirujano Ben Carson, quien ha caído en popularidad en las encuestas más recientes, pidió guardar un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas de los ataques terroristas en San Bernardino, California.

A su vez, el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, acusó a Obama y la aspirante demócrata Hillary Clinton de sumir a Estados Unidos en la inseguridad nacional. “¿Qué le han hecho Barack Obama y Hillary Clinton a este país?”, preguntó.

Carly Fiorina, la expresidenta del gigante cibernético Hewlett-Packard, se confeso harta de lo que le ha pasado a Estados Unidos. “Ciudadanos es hora de recuperar nuestro país de manos de los medios informativos, de las élites”, convocó.

Desde los ataques en Paris y San Bernardino, el tema de la seguridad nacional ocupa un sitio central en el debate político de Estados Unidos, y dominó el último foro público colectivo de los aspirantes republicanos.

 

 

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