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Nacional (168)

Nota El Heraldo News
Con información de la agencia AP


Washington, D.C.-

El empleado postal jubilado, Jerry Wilson, está contento con lo que escucha de los aspirantes presidenciales republicanos sobre revocar la orden ejecutiva del presidente Barack Obama referente a la deportación de personas que están ilegalmente en Estados Unidos.

Pese a toda la ferocidad y dobles discursos sobre la reforma migratoria durante el debate republicano del 15 de diciembre pasado, la mayoría de los republicanos señalan que el tema no es un factor decisivo para inclinar la votación presidencial, de acuerdo a una nueva encuesta de AP-GFK.

Pero dijo que elegiría a un nominado republicano a la presidencia basándose en otros temas: por ejemplo, evitar que las empresas estadonidenses se muden al extranjero, o mantener a posibles atacantes fuera del país.

"Cuando eres presidente de Estados Unidos, el país es primero", dijo el hombre de 67 años de edad y residente de Batavia, Ohio. "Se hace todo lo posible por mantener a Estados Unidos a salvo. ¿Qué hay sobre los inmigrantes, las personas que están aquí de manera ilegal? Ese no es un asunto de vida o muerte para mí".

Muchos republicanos señalan que el tema no es un factor decisivo para elegir presidente, de acuerdo a una nueva encuesta de AP-GFK. Incluso entre los republicanos conservadores, más de la mitad, el 56%, dijeron preferir a un candidato que mantenga la orden migratoria de Obama vigente o que podían visualizarse votando por un candidato presidencial republicano que así lo hiciera.

La encuesta revela que los decretos de Obama del año pasado, que permitieron que algunos inmigrantes solicitaran estatus legal temporal, son un punto de conflicto para los republicanos. El 73% dijeron que prefieren apoyar al candidato que revierta las acciones tomadas por el actual mandatario, quien es tremendamente impopular para el partido.

De manera más extensa, un mayor número de estadunidenses, sin importar su afiliación política, están a favor de que exista un mecanismo para que los inmigrantes que están ilegalmente en Estados Unidos se naturalicen, según la encuesta.

 Incluso entre los republicanos — de los cuales cuatro de cada 10 se oponen a la ciudadanía como opción para las personas que están ilegalmente en el país — no parece ser un tema definitivo para elegir un presidente. Cuatro de cada 10 republicanos conservadores y tres de cada 10 republicanos del movimiento Tea Party, están a favor de un mecanismo de naturalización para los inmigrantes que ya están ilegalmente en el país.

Notablemente, los resultados de la encuesta realizada entre el 3 y 7 de diciembre permanecen sin cambios desde que se realizaron las mismas preguntas en abril pasado, incluso después de los discursos republicanos, incluyendo el de Donald Trump, quien propone la deportación de 11,5 millones de personas que están ilegalmente en el país.

Los resultados de la encuesta son poderosos datos para los precandidatos republicanos a poco más de seis semanas antes de que comiencen las elecciones primarias en Iowa. Los senadores republicanos Marco Rubio y Ted Cruz, ambos hijos de inmigrantes cubanos, están tensados en una férrea batalla por el segundo lugar en la nominación, gracias, en parte, a sus posturas migratorias.

Pero la encuesta mostró que la inmigración tal vez no sea el tema de mayor prioridad en la mente de los estadunidenses una vez que inicien las primarias.
"No hay candidato que encaje en las posturas de todos", dijo Terry Arnell, un gerente jubilado de una aseguradora en Towe Lakes, Illinois, que actualmente se inclina por Trump. Así que, ¿cuáles serán las prioridades de Arnell el día de la elección?

"Derechos sobre armas. Seguridad en las fronteras y lo que está dentro de ellas", dijo Arnell, de 63 años. "Creo que en este momento es muy importante que mantengamos las fronteras seguras. Luego nos preocuparemos sobre los ilegales que están aquí".
 

Los dos principales precandidatos presidenciales demócratas, Bernie Sanders y Hillary Clinton, dejaron atrás sus rencores sobre un acceso indebido a los valiosos datos de votantes de la campaña de ella, con lo que reenfocaron rápidamente el tono del debate de la noche del sábado a una discusión educada sobre la seguridad nacional, los crecientes temores de los estadounidenses sobre el terrorismo y la economía.

Clinton, la favorita del campo demócrata, se mantuvo enfocada en las elecciones generales y censuró el plan de Donald Trump de impedir el ingreso de personas musulmanas en Estados Unidos. Clinton describió a Trump, que lidera el proceso interno republicano, como el "mejor reclutador" del grupo Estado Islámico.

"El señor Trump tiene una gran capacidad para exaltar los ánimos de la gente mediante bravuconerías e intolerancia", declaró la ex secretaria de Estado Clinton.

Clinton y Sanders, el principal contrincante de la precandidata, comenzaron el debate en medio de una de las pugnas más enconadas entre ambos en torno a la campaña misma en lugar de algún tema nacional o internacional.

El equipo de campaña de Clinton había acusado al de Sanders de robar información para ubicar a electores específicos y anticipar los temas que podrían interesarles.

En reacción a esa falta, el Comité Nacional Demócrata impidió temporalmente al equipo de Sanders acceder a la información de sus propios archivos de votantes, decisión que el senador de Vermont describió el sábado como un "acto atroz".

Sin embargo, Sanders admitió que su propio equipo actuó indebidamente.

"Este no es el tipo de campaña que realizamos", dijo Sanders.

El equipo de campaña de Sanders despidió a un empleado implicado en la infracción pero también aprovechó la controversia para recaudar dinero, mediante el envío de un correo electrónico en el que decía a sus simpatizantes que el Partido Demócrata había "metido las manos para inclinar la balanza en apoyo a la campaña de Hillary Clinton". El equipo de Sanders dijo después del debate que había suspendido a dos ayudantes más.

Clinton rápidamente aceptó la disculpa de Sanders y afirmó que "debemos seguir adelante porque no creo que al pueblo estadounidense le interese esto".

El debate, que duró más de dos horas, fue el tercero entre los precandidatos demócratas y previsiblemente tuvo poca audiencia porque fue programado en el último fin de semana previo a la Navidad, cuando la mayoría de los estadounidenses vira su atención a las fiestas de fin de año.

El debate tuvo lugar mientras Clinton se ha consolidado como la favorita entre los precandidatos demócratas después de que superara un inicio complicado y la controversia de haber utilizado su correo electrónico privado cuando fue la titular del Departamento de Estado.

Clinton y Sanders compartieron el escenario con el exgobernador de Maryland, Martin O'Malley, quien no ha logrado convertirse en un protagonista de peso en la contienda interna demócrata.

O'Malley adoptó poses enérgicas en su intento por destacar durante el debate en el que reiteradamente buscó imponerse a los moderadores y aseguró que sus rivales tenían puntos de vista obsoletos en política exterior.

En un acalorado intercambio sobre los controles a la venta y posesión de armas, O'Malley acusó a Clinton y Sanders de tener "un enfoque político cambiante" frente a este tema polémico.

Clinton también contrarió los esfuerzos de los moderadores para interrumpirla en ocasiones, debido a lo cual Sanders exclamó "esto se está poniendo ahora divertido".

Aunque había un amplio consenso entre los contrincantes demócratas de que Estados Unidos no debía lanzar una ofensiva terrestre para derrotar al grupo Estado Islámico, tuvieron diferencias en la estrategia que adoptarían y si el país debía buscar un cambio de régimen en Siria, donde esa organización tiene su baluarte.

Clinton recomendó una acción más directa que sus contrincantes al proponer una zona de exclusión aérea en partes de Siria e insistir que Estados Unidos debe buscar la salida del poder del presidente Bashar Assad.

"Si Estados Unidos no encabeza una acción, no hay otro líder, hay un vacío", afirmó Clinton.

Sanders expresó su desacuerdo y afirmó que Estados Unidos debía primero derrotar al Estado Islámico y se refirió a Assad como un "problema secundario" al que hay que enfrentar en el curso de los años.

"Si, cambiar un régimen es fácil, tumbar a dictadores es fácil", declaró Sanders. "Sin embargo, antes de hacer esas cosas, hay que pensar en lo que sucederá al día siguiente".

Los tres precandidatos subrayaron que trabajarán más estrechamente con las comunidades estadounidenses musulmanas para enfrentar el radicalismo interno, un agudo contraste con el discurso de algunos candidatos republicanos.

Las Vegas, Nev.-

El presidente Barack Obama, la aspirante demócrata Hillary Clinton y el Estado Islámico (EI) fueron las críticas de los precandidatos republicanos a La Casa Blanca en un debate centrado en la seguridad nacional.

En su último debate de este año, los ocho principales aspirantes conservadores coincidieron en fustigar la estrategia antiterrorista de la Casa Blanca, aunque discreparon sobre la prohibición al ingreso de musulmanes a Estados Unidos y se atacaron mutuamente. “Nuestra seguridad nacional está fuera de control”, proclamó el multimillonario Donald Trump, puntero en los sondeos, quien reivindicó el mérito de colocar el tema del terrorismo en el primer plano de la atención política. “La gente se está filtrando por nuestra frontera sur, construiré un muro, será un gran muro, la gente no podrá entrar, a menos que lo haga legalmente, las drogas no entrarán”, reiteró Trump en el templete montado en un salón del Casino Venetian.

Ted Cruz, el senador cubano-americano que repuntó a un segundo lugar nacional y a un primer lugar en el estado de Iowa, acusó a Obama de no conducir una guerra decidida contra el EI y aseguró que de ser presidente destruirá al grupo terrorista, “La seguridad fronteriza es seguridad nacional y no vamos a aceptar a los yihadistas como refugiados”, dijo Cruz.

Jeb Bush, el exgobernador de Florida, acusó al presidente Obama de legar un “desastre” en materia de seguridad nacional. “El presidente ha destruido a nuestras Fuerzas Armadas. Necesitamos destruir al Estado Islámico antes que nos destruya a nosotros”, planteó.

Bush consideró sin embargo equivocada la propuesta de Donald Trump de prohibir el ingreso de musulmanes a Estados Unidos. “Donald Trump es un candidato del caos y será un presidente del caos”, señaló.

Sin inmutarse, Trump minimizó las críticas de Bush. “Lo hace porque su campaña fracasó”, dijo el magnate en tono displicente.

Sin embargo el exgobernador de Florida insistió en que el plan de Trump era contraproducente. “Esa no es una propuesta seria”, reiteró.

Rand Paul, el precandidato libertario que figura en el sótano de las preferencias de los conservadores, acusó al senador Marco Rubio de ser el más débil de los aspirantes en materia de seguridad nacional por su apoyo pasado a una reforma migratoria. “Es el más débil, está a favor de fronteras abiertas”, sostuvo Paul.

Aunque tuvo oportunidad de refutarlo, Rubio se limitó a cuestionar el apoyo de Paul a iniciativas de ley para limitar el acceso de inmigrantes.

Al inicio del debate, el neurocirujano Ben Carson, quien ha caído en popularidad en las encuestas más recientes, pidió guardar un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas de los ataques terroristas en San Bernardino, California.

A su vez, el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, acusó a Obama y la aspirante demócrata Hillary Clinton de sumir a Estados Unidos en la inseguridad nacional. “¿Qué le han hecho Barack Obama y Hillary Clinton a este país?”, preguntó.

Carly Fiorina, la expresidenta del gigante cibernético Hewlett-Packard, se confeso harta de lo que le ha pasado a Estados Unidos. “Ciudadanos es hora de recuperar nuestro país de manos de los medios informativos, de las élites”, convocó.

Desde los ataques en Paris y San Bernardino, el tema de la seguridad nacional ocupa un sitio central en el debate político de Estados Unidos, y dominó el último foro público colectivo de los aspirantes republicanos.

 

 

Washington, DC.-

El presidente Barack Obama dijo hace unos días estar dispuesto a visitar Cuba el año próximo si el gobierno de la isla mejora su respeto a los derechos de los cubanos.

"Sí, con confianza puedo decir que estamos viendo progreso en cuanto a la libertad y las posibilidades de los cubanos. Me gustaría usar mi visita para subrayar ese progreso", dijo el mandatario en una entrevista que el portal de internet Yahoo. "Si vamos en retroceso, no hay mucha razón para que yo esté allí. No me interesa sólo validar la situación actual", agregó.

Obama subrayó categóricamente que su agenda durante una potencial visita tendría que incluir reuniones con opositores y disidentes al gobierno que los hermanos Castro han ejercido en la isla desde 1959.

En otro fragmento de la entrevista, el presidente estadunidense identificó las restricciones a las libertades de expresión y de reunión y el encarcelamiento de disidentes como las áreas en las que el gobierno cubano debe mostrar mayor avance.

A su vez, destacó a la libertad para que empresas estadunidenses y extranjeras contraten directamente a empleados cubanos sin la intermediación del Estado como la principal reforma en el frente económico.

"Creo que la prueba será durante el transcurso de los próximos cinco años. Qué tipo de cambios económicos se han hecho, que a su vez ayudarán a propiciar algunos de los cambios políticos", aseveró.

Agregó que "si ellos quieren los beneficios plenos de reincorporarse a la economía global, entonces tendrán que acelerar reformas que son necesarias".
Obama señaló que desearía ver en la isla una serie de cambios ya en curso y mencionó como ejemplo su visita en 2012 a Myanmar, la nación asiática en la que la oposición se impuso el mes pasado en elecciones históricas tras cinco décadas de dictadura militar.

Esta semana se cumple un año desde que Obama y Castro anunciaron que sus gobiernos buscarían reestablecer relaciones diplomáticas tras una ruptura de medio siglo.

 

 

WASHINGTON (AP) —

Donald Trump ocupará el centro del escenario en el debate del martes por la noche entre los aspirantes a la candidatura presidencial republicana por su condición de líder en las encuestas de preferencia, pero Ted Cruz podría acaparar los reflectores.

A solo seis semanas del comienzo de las elecciones primarias, Trump sigue al frente de los aspirantes gracias a su talento por atraer a los votantes frustrados con Washington e inquietos por la amenaza del terrorismo. Sigue formulando comentarios controversiales que podrían descalificar a los candidatos más tradicionales, incluso su reciente propuesta de prohibir la entrada de los musulmanes a Estados Unidos.

Los políticos más experimentados siguen esforzándose por escalar posiciones entre los muchos aspirantes. Algunos líderes del partido temen que, a menos que el aparato partidista cierre filas detrás de un candidato, la postulación podría favorecer a Trump o Cruz, candidatos que consideran prácticamente condenados en una puja con Hillary Clinton, la principal aspirante demócrata.

Las primarias comienzan en febrero y se prolongarán durante meses hasta que cada partido postule formalmente a su candidato. Las elecciones presidenciales serán en noviembre del 2016.

Cruz desafía la delantera de Trump en Iowa, el estado del medio oeste que da comienzo a las primarias. Campeón del movimiento conservador Tea Party, el senador de Texas tiene los fondos y la infraestructura como para competir en la temporada de las primarias. Pero a su vez, esas ventajas lo convierten en un blanco para sus rivales, sobre todo Trump y el senador de Florida, Marco Rubio.

Trump y Cruz se han llevado bien entre sí durante meses, y eso ha protegido al senador de las duras críticas que el empresario ha lanzado contra otros oponentes. Pero en los últimos días han surgido indicios de una división, ya que Cruz pareció cuestionar el juicio de Trump en un acto privado de recaudación de fondos, según un audio obtenido por The New York Times, y Trump calificó a Cruz como "un poquito maníaco".

"Parece como que @tedcruz está listo para atacar", tuiteó Trump la semana pasada. "Tengo tanta ventaja que debe hacerlo. Pero espero que caiga como todos los demás. ¡Será fácil!"

Cruz y Rubio han estado disputando desde hace semanas, particularmente en torno a la seguridad nacional, que ha pasado a ser uno de los puntos principales en la campaña tras los ataques en París y San Bernardino, California. Rubio ha tratado de caracterizar a Cruz como aislacionista y ha criticado su apoyo a poner fin a la recolección de registros telefónicos estadounidenses, por considerar que debilita la capacidad del gobierno para identificar a terroristas potenciales.

LOS ANGELES (AP) —

Todas las escuelas en el distrito escolar de Los Angeles recibieron el martes la orden de cerrar debido a un mensaje anónimo amenazante recibido por correo electrónico.

La matanza en la cercana San Bernardino —el 3 de diciembre— donde 14 personas perdieron la vida, influyó en la decisión de cerrar todas las escuelas a las cuales asisten 640.000 estudiantes, informó el superintendente Ramon Cortines.

Un funcionario del cuerpo policial dijo que la amenaza la recibió un miembro del consejo escolar vía email la tarde del lunes y parecía provenir del extranjero. El funcionario habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado para hablar públicamente sobre la investigación.

Las autoridades de la ciudad de Nueva York dijeron haber recibido la misma amenaza pero concluyeron que era falsa. El alcalde neoyorquino Bill de Blasio se dijo "absolutamente convencido" de que no corrían peligro los estudiantes. "No había nada creíble sobre la amenaza. Era muy estrafalaria", comentó.

El comisionado de la policía de Nueva York, William Bratton, opinó que los funcionarios de Los Angeles exageraron al decidir cerrar el segundo sistema escolar más grande del país.

Informó que el superintendente escolar recibió un email amenazante la mañana del martes. Bratton indicó que la persona que lo escribió dijo ser yihadista, pero cometió errores que dejaron en evidencia que era un bromista.

La amenaza, dijeron los funcionarios neoyorquinos, llegó en forma de un correo electrónico "genérico" a varias ciudades de la nación. En Nueva York fue recibido por un superintendente el martes temprano.

Bratton calificó el cierre de Los Angeles como "reacción excesiva" y agregó que "no podemos permitirnos aumentar los niveles de temor". Bratton fue jefe del departamento de policía de Los Angeles.

Horas después, el demócrata de mayor rango en la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes también dijo que se presumía que la amenaza era falsa.

El vocero de la Casa Blanca Josh Earnest dijo que no haría conjeturas sobre las decisiones de Los Angeles y Nueva York, pero agregó que el FBI tomó contacto con las autoridades de California.

Las autoridades de Los Angeles justificaron su medida. "Es muy fácil en retrospectiva criticar una decisión", afirmó el jefe de policía de Los Angeles en una conferencia de prensa.

Las autoridades angelinas no dieron detalles de la amenaza, al decir que todavía era analizada, pero agregaron que la medida se tomaba como exceso de precaución. Las escuelas seguirán cerradas hasta que se despeje la amenaza, que esperan sea para el final del día, indicaron las autoridades.

Las escuelas de Los Angeles con frecuencia reciben amenazas, pero el superintendente Cortines catalogó esta de inusual.

"No fue a una, dos o tres escuelas", dijo en conferencia de prensa. "Fue a varias escuelas aunque no especificadas, pero había varias escuelas. Por ese motivo tomé esta medida".

Cortines indicó que quiere que cada instalación sea revisada y le entreguen un reporte a él y al consejo escolar de que están seguras. El distrito tiene más de 900 escuelas y 187 escuelas públicas independientes de la junta escolar.

El superintendente dijo que el jefe de la policía distrital le informó de la amenaza poco antes de 5:00 de la madrugada.

"Me informó que algunos de los detalles mencionaban mochilas, hablaban de otros paquetes", dijo Cortines. No se permitirá que ningún estudiante salga solo y los líderes escolares esperarán con los niños cuyos padres no han ido a recogerlos, dijo.

El cierre sucedió el mismo día en que las clases se cancelaron en el San Bernardino Valley College por una amenaza de bomba.

 

WASHINGTON (AP) —

El presidente Barack Obama tiene programados varios eventos esta semana con el fin de calmar los ánimos de la nación ante la amenaza del terrorismo.

El presidente visitará el Pentágono y el Comando Nacional Antiterrorista, y dará alocuciones en que presentará su estrategia para derrotar al grupo Estado Islámico, tanto en el extranjero como a nivel interno.

Los eventos surgen una semana después de una alocución televisada de Obama que buscaba inspirar confianza y refutar las denuncias de sus opositores de que no ha cumplido con su tarea de proteger a la nación.

El mandatario también busca marcar un contraste con la retórica antiislámica de Donald Trump, que según la administración sólo sirve para darle argumentos al grupo Estado Islámico.

"Terroristas como el Estado Islámico están tratando de dividirnos por etnia o religión", dijo Obama en su discurso semanal. "Así es como provocan miedo, así es como consiguen reclutas".

Agregó que esta semana "avanzaremos en todos los frentes".

La campaña mediática, una semana antes de las navidades, surge en momentos de temor entre la población después de la masacre de San Bernardino, California y los ataques terroristas de París del mes pasado. Siete de cada 10 estadounidenses consideran que es probable un ataque terrorista en Estados Unidos, según una encuesta Associated Press-GfK, comparado con cinco de cada 10 en enero.

Las autoridades insisten en que no hay amenazas específicas ni confirmadas contra Estados Unidos. Pero la aparente falta de prevención ante la masacre de San Bernardino ha sembrado dudas sobre si Washington está preparado para enfrentar un ataque futuro, especialmente en épocas álgidas como el fin de año. Obama, quien el viernes sale a sus acostumbradas vacaciones en Hawaii, tuvo que interrumpir esas vacaciones en el 2009 cuando alguien trató de detonar una bomba en un avión el día de Navidad.

Obama comenzará su tanda de eventos el lunes con una inusual reunión en el Pentágono con sus jefes de seguridad nacional, seguido de una alocución sobre las medidas que se están tomando para enfrentar al EI. El vocero presidencial Josh Earnest dijo que no se anunciarán grandes cambios en la política actual.

El jueves, en el Comando Nacional Antiterrorista, que analiza contenidos de espionaje en sus instalaciones en un suburbio de Virginia, Obama hablará ante reporteros tras reunirse con sus asesores de inteligencia y seguridad. Obama recibe ese informe todos los años justo antes de las fiestas.

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Washington, DC.-

En un intento por transmitir tranquilidad a sus ciudadanos tras el ataque terrorista que costó la vida a 14 personas en San Bernardino, California, el presidente Barack Obama compareció para asegurar que, a pesar de que la amenaza terrorista ha evolucionado, para transformarse en actos de violencia cada vez más más dirigidos, Estados Unidos “prevalecerá y conseguirá derrotar a la amenaza del Estado Islámico (EI)”.

Obama calificó el tiroteo de San Bernardino, que causó 14 muertos y 21 heridos la semana pasada, como “un acto de terrorismo” dirigido a “matar gente inocente”.

“En los últimos años la amenaza terrorista ha entrado en una nueva fase. A medida que nos hemos convertido en un Estado más eficaz para prevenir ataques multifacéticos complejos como el del 11 de septiembre de 2001, los extremistas han recurrido a menos complicados actos de violencia y a más tiroteos indiscriminados que son muy comúnes en nuestra sociedad”, dijo Obama. Además, en un nuevo llamado al Congreso, el mandatario urgió a demócratas y a republicanos a endurecer los controles para la compra y venta de armas de fuego.

“La verdad es que, sin importar lo eficaces que puedan ser nuestras agencias de inteligencia y fuerzas policiales, es prácticamente imposible que puedan identificar a todos los aspirantes a convertirse a asesinos en serie motivados por el Estado Islámico o alguna otra ideología de odio”, declaró.

La comparecencia de Obama, desde el Despacho Oval desde la Casa Blanca, le permitió reiterar que mantendrá su actual estrategia para derrotar al EI mediante una campaña de bombardeos a la que han decidido sumarse Francia, Reino Unido y Alemania.

Advirtió, sin embargo, que lo que no está dispuesto a hacer es desplegar más tropas de Estados Unidos. “No vamos a mandar a otra generación de estadunidenses para combatir y morir en suelo extranjero durante otra década”, enfatizó.

También, insistió en la importancia de evitar que esta batalla contra el yihadismo sea definida como una guerra entre Estados Unidos y el Islam. “Eso es lo que quieren los matones y asesinos del EI. Pero ellos no hablan por el Islam. Ellos sólo representan a una mínima fracción de más mil millones de musulmanes en todo el mundo. Estoy confiado en que venceremos porque estamos del lado correcto de la historia”, dijo.

 La exsecretaria de Estado es la líder indiscutible en la llamada “primaria invisible” de Estados Unios, el período en el que los aspirantes presidenciales conquistan el respaldo de figuras públicas, frente a un partido republicano donde la división es tal que los apoyos de las élites pierden valor.
Desde 1980, el aval de gobernadores y legisladores en el año previo a las elecciones presidenciales ha sido un indicador casi infalible de quién será el candidato de cada partido.

En ese área, Clinton les saca los colores a sus rivales en ambos partidos, con el apoyo de 12 gobernadores, 38 senadores, unos 140 congresistas y tres miembros del gabinete de Barack Obama. El último de ellos fue el secretario de Trabajo, Tom Pérez.

Se trata de un nivel de apoyos “sin precedentes” para un aspirante demócrata que no esté buscando la reelección, según un estudio de FiveThirtyEight, una web dedicada al periodismo de datos.

Para Allan Lichtman, autor de un sistema de predicción que ha acertado el resultado de todas las elecciones presidenciales de los últimos 30 años en el país, el respaldo a Clinton no es, sin embargo, un indicador “definitivo”.

“Los apoyos en el proceso de primarias pueden ser importantes porque te dan dinero y te dan organización, pero no son necesariamente determinantes”, dijo Lichtman, que es profesor de Historia en la American University de Washington.

“En 2008 (Clinton) no tenía tantos apoyos, pero al comienzo de las primarias ella era claramente la favorita del aparato del partido y, a pesar de todo, Obama la derrotó”, recordó.

Hasta el auge del sistema de primarias en la década de 1960, las élites de los partidos tenían un enorme control sobre el proceso de nominación de candidatos. El periodo de la “primaria invisible”, donde su respaldo puede marcar una diferencia antes de que se abran las urnas, les ha permitido conservar algo de ese poder de decisión.

El ciclo funciona así: esos apoyos “generan atención en los medios de comunicación y las cifras del candidato en las encuestas suelen subir”, según Lynn Vavreck, profesora de política en la Universidad de California en Los Ángeles.

Ese auge en los sondeos, “a su vez, genera más cobertura positiva en los medios, lo que desencadena más apoyos públicos y donaciones”, escribió Vavreck en un artículo en The New York Times.

No obstante, si otro aspirante distinto al elegido por las élites muestra “mucha fuerza en las primarias” en los primeros estados, “el aparato del partido puede cambiar su apoyo, porque le gustan los ganadores”, explicó Lichtman.

Por tanto, si el principal rival de Clinton en las primarias demócratas, Bernie Sanders, que por ahora cuenta con el apoyo de dos congresistas, ganara las primarias clave de Iowa y Nuevo Hampshire, algunas figuras públicas podrían replantearse su respaldo, agregó. 

Pero Clinton está logrando también el apoyo de muchos líderes sindicales, lo que “perjudica a Sanders” porque “los sindicatos siguen siendo el elemento organizado más importante del partido demócrata”, según Lichtman.

 

Dallas, Tx.-

Entre los votantes de ese partido que tienen títulos universitarios, Cruz va al frente con un 22%, Carson y Rubio están empatados con un 19% y Trump se sitúa en último con 18%

Los aspirantes a la presidencia de los Estados Unidos Hillary Clinton y Donald Trump por los Partidos Demócrata y Republicano, respectivamente, se vislumbran como los ganadores en las primarias para representar a su organización política en los comicios generales de noviembre del próximo año.
Mientras que la exsecretaria de Estado es la líder indiscutible en la llamada “primaria invisible” de la nación, el polémico precandidato y multimillonario magnate lidera por mucho a sus colegas republicanos que ya se han quedado rezagados.

Donald Trump nuevamente está solo en la cima del campo republicano, según la última encuesta de CNN/ORC, ya que cuenta con el apoyo de un 36% de los republicanos registrados e independientes con tendencia republicana, mientras que su competidor más cercano lo sigue 20 puntos atrás.
Tres candidatos se agrupan detrás de Trump con un porcentaje entre 12 y 16, entre ellos el senador de Texas, Ted Cruz, con un 16%; el exneurocirujano Ben Carson, con 14%, y el senador de Florida, Marco Rubio, con un 12%.

Los demás candidatos tienen el apoyo de menos del 5% de los votantes del Partido Republicano, en la contienda por la nominación presidencial del Partido Republicano.

Carson (quien bajó 8 puntos desde octubre), el exgobernador de Florida, Jeb Bush, (quien bajó 5 puntos, para un 3%) y el senador de Kentucky, Rand Paul, (quien bajó 4 puntos, para un 1%) han perdido el mayor terreno desde la última encuesta de CNN/ORC, realizada a mediados de octubre.
Cruz (quien subió 12 puntos) y Trump (quien subió 9 puntos) son los mayores beneficiarios de esos descensos. Rubio también subió un poco, ganando 4 puntos —un aumento dentro del margen de error de muestreo de la muestra— desde la última encuesta de CNN/ORC.
 

PROFUNDAMENTE DIVIDIDOS

 

Los votantes republicanos están más profundamente divididos por el nivel de educación. Entre los votantes republicanos que tienen títulos universitarios, se tiene una estrecha competencia entre los cuatro principales contendientes, con Cruz ligeramente al frente con un 22%, Carson y Rubio empatados con un 19% y Trump con un 18%.

Entre los que no tienen títulos universitarios, Trump tiene una ventaja arrolladora: 46% apoyan al empresario, en comparación con 12% para Cruz, el 11% para Carson y solo el 8% para Rubio.

Muchas otras encuestas recientes han mostrado a Trump reclamar una sólida ventaja en la cima del campo republicano, luego de varias semanas de estar casi empatado con Carson. Sin embargo, la nueva encuesta determinó que el empresario tiene un apoyo más amplio y un liderazgo más extenso que en cualquier encuesta llevada a cabo directamente por teléfono a nivel nacional desde que anunció su candidatura en junio.

La encuesta refleja el dominio de Trump sobre el resto del campo en los asuntos que los votantes consideran más importantes para ellos. Él posee amplios márgenes de ventaja sobre otros republicanos como el candidato más confiable para manejar la economía (con un 55% de apoyo para Trump, quien está 46 puntos porcentuales por encima de su competidor más cercano), el presupuesto federal (51%, un aumento de 41 puntos), la inmigración ilegal (48%, un aumento de 34 puntos), ISIS (46%, un aumento de 31 puntos) y la política exterior (30%, un aumento de 13 puntos).
En cuanto a los republicanos que consideran cada uno de estos asuntos como "extremadamente importantes" para su voto, la posición de Trump en cada asunto es aún más fuerte.

Entre los republicanos que consideran la economía como extremadamente importante, por ejemplo, 60% dice que confía en que Trump puede manejar este asunto. Entre los votantes que consideran importante la inmigración, un 55% confía en Trump para encargarse de ese asunto. En la política exterior, Trump aumentó a un 32%, y entre los que consideran el terrorismo como una cuestión extremadamente importante, el 49% dice que confía más en Trump para encargarse de ISIS.

La encuesta fue realizada antes de los tiroteos ocurridos el miércoles en San Bernardino, California, los cuales fueron perpetrados por un hombre que al parecer se había radicalizado y por su esposa.

En términos generales, alrededor de 4 de cada 10 republicanos dicen que Trump es el candidato que sería más eficaz en la solución de los problemas del país (un 42% menciona a Trump, el 14% a Carson, el 12% a Cruz y el 10% a Rubio) y que podría manejar mejor las responsabilidades de ser comandante en jefe (37% apoya a Trump, 16% a Cruz, 11% a Carson y 10% a Rubio).

La mayoría de los votantes republicanos dicen que consideran que Trump es el candidato con mejores posibilidades de ganar las elecciones generales del próximo noviembre (52% dice que Trump tiene las mejores posibilidades, en comparación con 15% que dice que Rubio, 11% que Cruz y 10% que Carson).
 

REPUBLICANOS, A FAVOR DE LAS DEPORTACIONES

En relación a la inmigración, un tema que ha sido un punto focal de la campaña de Trump, la mayoría de los estadunidenses dice que el gobierno no debe tratar de deportar a todas las personas que viven ilegalmente en el país (63%), y un porcentaje aún mayor dice que una deportación de esa magnitud no sería posible (81%). Alrededor de la mitad dice que tal esfuerzo sería perjudicial para la economía (47%), mientras que alrededor de 3 de cada 10 dicen que ayudaría (29%).

Entre los republicanos, una estrecha mayoría (53%) piensa que el gobierno debe tratar de deportar a los aproximadamente 11 millones de inmigrantes que viven actualmente en Estados Unidos de forma ilegal, pero la mayoría considera que al final no sería posible lograrlo (73%). Los republicanos son más propensos que otros a considerar que un esfuerzo de deportación sería útil para la economía (44% piensa que ayudaría, mientras que el 30% considera que perjudicaría).

Hay una marcada división entre los votantes republicanos en relación a estas cuestiones relacionadas con la deportación, entre aquellos que apoyan a Trump y quienes no lo hacen. Entre los partidarios de Trump, el 67% dice que el gobierno debe tratar de deportar a todas las personas que viven ilegalmente en el país, mientras que solo el 39% de los votantes republicanos que apoyan a otros candidatos están de acuerdo. Sin embargo, incluso entre los partidarios de Trump, la mayoría dice que no sería posible deportar a todos los que viven en Estados Unidos ilegalmente (55%).

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