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Nacional (161)

(HealthDay News) -- Ahora que la temporada de fiestas se acerca, el grupo de defensoría World Against Toys Causing Harm (WATCH) ha publicado su lista anual de los juguetes más peligrosos.

La organización anima a los padres a que tengan cuidado cuando compren juguetes esta temporada de fiestas, indicando que desde enero de 2015 se ha producido la retirada de más de 800,000 productos individuales, incluyendo 500,000 solamente este año.

Según WATCH, cada 3 minutos un niño recibe un tratamiento en una sala de emergencias en EE. UU. por una lesión con un juguete. Desde enero de 2015, ha habido al menos 19 juguetes con defectos de seguridad que fueron retirados en Estados Unidos. Estas retiradas implicaron más de 800,000 unidades de juguetes, incluyendo 500,000 este año, afirmó el grupo en un comunicado de prensa.

"Los consumidores pueden inspeccionar los nuevos juguetes además de los que ya están en las casas y las escuelas por si representan una amenaza peligrosa, y dejar de lado cualquier juguete que haya sido retirado, provocado lesiones o esté defectuoso. Ser consciente de cuáles son los clásicos peligros escondidos de los juguetes puede evitar lesiones. De forma sorprendente, los peligros clásicos de los juguetes, como las piezas pequeñas, las cuerdas, los proyectiles, las sustancias tóxicas, los materiales rígidos y las advertencias y las etiquetas erróneas, resurgen cada año en juguetes con un nuevo diseño", dijo el grupo.

Esta es la lista de WATCH de los 10 peores juguetes de 2016, dónde se vendieron y los riesgos que suponen:

  • Peppa Pig's Muddy Puddles Family (una colección de figuras). Target, Amazon.com. Peligro de atragantamiento con las piezas pequeñas.
  • Kids Time Baby Children's Elephant Pillow (una almohada para niños en forma de elefante). Amazon.com. Peligro de asfixia, pero no hay advertencia.
  • Slimeball Slinger (una honda o resortera que lanza una pelota blanda). Toys 'R' Us, Amazon.com. Las municiones de la Slimeball pueden dispararse con la suficiente fuerza como para causar lesiones en los ojos.
  • Banzai Bump N' Bounce Body Bumpers (parachoques para el cuerpo). Walmart, Amazon.com, Ebay.com, Sears.com. Potencial de lesiones de impacto.
  • Nerf Rival Apollo XV-700 Blaster (una pistola de pelotas). Walmart.com, Target.com, Amazon.com, Kmart.com. Potencial para causar lesiones en los ojos, pero no tiene advertencia.
  • The Good Dinosaur Galloping Butch (un dinosaurio). Amazon.com, Walmart.com, Toys 'R' Us.com. Potencial para producir heridas por perforación por la cola puntiaguda. Advierte de las piezas pequeñas, pero no sobre el peligro de herida por perforación.
  • Peppy Pups (perrito de peluche). Toys 'R' Us. Riesgo de estrangulamiento debido a una cuerda larga. No lleva advertencia.
  • Flying Heroes Superman Launcher (figuritas de acción voladoras). Toys 'R' Us, Amazon.com, Walmart.com, Sears.com, Ebay.com, BigW.com. Riesgo de lesiones en los ojos y en la cara.
  • Baby Magic Feed and Play Baby (una muñeca). Toys 'R' Us, Amazon.com, Sears.com. La cuchara que viene con la muñeca tiene el potencial de que el niño la introduzca en la boca y bloquee sus vías respiratorias. No tiene ninguna advertencia.
  • Warcraft Doomhammer (un martillo). Toys 'R' Us, Amazon.com. Riesgo de lesiones por impacto contundente.

El grupo de seguridad afirmó que la lista de los 10 peores juguetes hace hincapié en los peligros de ciertos juguetes, pero los padres y otros consumidores deberían saber que no son los únicos juguetes potencialmente peligrosos del mercado.

Los nombramientos del presidente electo de EE.UU., Donald Trump, para Justicia, Inteligencia y Seguridad Nacional confirman que gobernará con la línea dura de su campaña y alarman a los defensores de los derechos civiles, que ven el racismo y la islamofobia a punto de instalarse en la Casa Blanca.

Las organizaciones y los políticos demócratas que se escandalizaron por el nombramiento del controvertido ultraderechista Steve Bannon como estratega jefe, ven confirmados sus peores temores con la elección de tres "halcones" para puestos claves de seguridad.

Trump lanzó un inequívoco mensaje de que su Casa Blanca se parecerá mucho a su incendiaria campaña al anunciar que su fiscal general será el senador Jeff Sessions, su asesor principal de Seguridad Nacional, el general retirado Michael Flynn y el jefe de la agencia de inteligencia (CIA), el congresista Mike Pompeo.

Sobre Sessions llueven críticas por "racista" y "antiinmigrante", a Flynn se le acusa de "islamófobo" como, en menor medida, a Pompeo, de quien también se señala su defensa de una inteligencia de mano dura.

El temor que despierta el incipiente Gobierno Trump "es de una magnitud totalmente diferente" a las preocupaciones que suscitaron entre los grupos de derechos civiles anteriores candidatos republicanos como Mitt Romney (2012) y John McCain (2008), considera la organización People's Action, que trabaja por la justicia social.

A Jeff Sessions le persiguen acusaciones de racismo desde 1986, cuando un Senado republicano le impidió ser juez federal, se ha labrado fama de ferviente antiinmigrante como senador y durante la campaña apoyó la idea de prohibir la entrada de los musulmanes en EE.UU.

"Si no era bueno para ser juez federal, ¿cómo puede ser bueno para fiscal general? Si es hostil o indiferente a la agenda de los derechos civiles del país, ¿cómo va a liderar la agenda de derechos civiles?", consideró Cornell William Brooks, presidente de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAAPC), en declaraciones a la cadena MSNBC.

Para esta centenaria organización es "alarmante" que Trump nombre a alguien del perfil de Sessions "después de elegir a un estratega jefe (Bannon) que supone una plataforma para la derecha alternativa islamófoba y misógina".

People's Action coincide en que, "en medio de una serie de abominables nombramientos", elegir a Sessions como fiscal general es "especialmente pernicioso porque su oficina es el más importante baluarte contra las fuerzas de la intolerancia y el odio que afectan a las comunidades de color, inmigrantes, musulmanes, mujeres, homosexuales y discapacitados".

Para The New York Times, la elección de Sessions "encarna" el "resentimiento racial blanco" del que estuvo "surtida" la campaña de Trump, mientras que la senadora Elizabeth Warren, icono progresista del Partido Demócrata, la considera una "concesión al racismo" y pide al Senado "ejercer un liderazgo moral básico" rechazándola.

El presidente saliente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió una transición “pacífica” hacia su sucesor, el republicano Donald Trump, pese a reconocer abiertamente, una vez más, que no es ni de lejos la persona que deseaba que le sucediera en la Casa Blanca. Pero es importante hacer ese gesto, subrayó, como una muestra de que la democracia sigue funcionando a pleno ritmo en un país que entrega “más fuerte y mejor” que el que recibió ocho años atrás.

“La transición pacífica del poder es uno de los sellos distintivos de nuestra democracia y, durante los próximos meses, vamos a demostrárselo al mundo”, dijo un serio Obama. Es lo que hizo su predecesor, el republicano George W. Bush, hace ocho años, recordó, y es lo que hará él ahora cuando, el 20 de enero, entregue la presidencia, de nuevo, a otro republicano.

Al fin y al cabo “todos queremos lo que es mejor para este país”, dijo Obama. “Por eso confío en que este increíble viaje en el que estamos embarcados continuará. Y tengo ganas de hacer todo lo que pueda para asegurarme de que el próximo presidente tiene éxito en esta tarea”.

Pero aunque hará lo que tiene que hacer personal y hasta políticamente, Obama reconoció que no será fácil. Es consciente de que Trump podría arruinar su legado tanto en política exterior —desde el pacto con Irán a los convenios comerciales internacionales o la normalización de relaciones con Cuba— como en proyectos domésticos tan personales como su reforma sanitaria.

Poco antes de que se conociera el inesperado resultado de las elecciones del martes, Obama había grabado un vídeo asegurando que, pasara lo que pasara, “el sol saldrá en la mañana”. Lo recordó unas horas más tarde, en esta mañana del día después en la que sin embargo al sol le costaba asomarse entre las nubes que cubrían Washington y buena parte de la Costa Este de Estados Unidos. En sentido literal y figurado. Todo el equipo de la Casa Blanca se mostraba este miércoles atónito ante la victoria de Trump, un hombre que durante meses y años fue objeto de chanzas y bromas entre esas paredes. En poco más de dos meses, Trump se instalará en esa misma residencia presidencial con su mujer Melania y al menos su hijo menor, Barron, y se sentará en el Despacho Oval para dictar los destinos de Estados Unidos.

Al igual que hiciera poco antes desde Nueva York la candidata derrotada —y la apuesta de Obama—, la demócrata Hillary Clinton, el todavía presidente, entre sus palabras conciliadoras, envió un mensaje urgente a uno de los rivales presidenciales más divisivos e irrespetuosos de la historia reciente: que no deje atrás a los que no lo acompañaron hasta la Casa Blanca, que el país siga siendo un país para todos.

“Lo que este país necesita es un sentido de unidad, de inclusión, un respeto por nuestras instituciones, nuestro modo de vida, el respeto de las leyes y el respeto entre las personas”, subrayó Obama. “Espero que [Trump] mantenga ese espíritu durante esta transición. Y, desde luego, espero que sea esa la forma en que comience su presidencia”, agregó.

WASHINGTON (Reuters) - El republicano Donald Trump prometió durante su campaña que sacudiría a Washington y, como presidente, el locuaz magnate inmobiliario estará en condiciones de cambiar drásticamente la forma en que Estados Unidos maneja la inmigración, el comercio y otras políticas.

Sin embargo, buena parte de sus propuestas más ambiciosas requerirán de la cooperación del Congreso. Aunque es probable que disfrute de una luna de miel con los republicanos tras su triunfo electoral, un romance duradero está lejos de estar garantizado dada su turbulenta relación con los líderes parlamentarios y algunas diferencias ideológicas básicas que tiene con el "establishment" de su partido.

A continuación, un resumen de los principales planes de política interna de Trump:

COMERCIO

En su campaña, Trump argumentó que los acuerdos comerciales internacionales han afectado a los trabajadores estadounidenses y a la competitividad del país. Prometió "mano dura" con China, retirarse del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), que todavía no está finalizado, y renegociar o desechar el Tratado de Libre Comercio para América del Norte que Estados Unidos tiene desde 1994 con México y Canadá.

Como presidente, Trump tiene cierto poder para aumentar los aranceles a países como China. Podría también retrasar el TPP, incluso si el Congreso lo aprueba.

Los economistas han advertido que tales movimientos dañarían la economía al forzar a los consumidores a pagar precios dramáticamente más altos por todo, desde refrigeradores a camisetas. Las exportaciones estadounidenses, como aviones y soja, probablemente también sufrirían el impacto.

INMIGRACIÓN

Durante la campaña, Trump prometió construir un muro a lo largo de la frontera mexicana, deportar a millones de inmigrantes indocumentados y prohibir la inmigración desde países que han estado "comprometidos con el terrorismo".

Esas políticas no serían baratas. Trump ha estimado que el muro costaría entre 8.000 y 12.000 millones de dólares. Otras estimaciones han sido mucho más altas.

Trump ha dicho que obligará a México pagar por el muro, pero no tiene poder para forzar a otro país a gastar dinero en algo que no quiere.

SALUD

Trump ha prometido derogar la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible del Presidente Barack Obama, popularmente conocida como "Obamacare", y reemplazarla por un sistema que daría a los estados más control sobre el plan de salud para los pobres conocido como Medicaid.

Para esto necesitaría la acción del Congreso y los republicanos podrían tener dificultades para obtener los 60 votos necesarios para avanzar en el Senado, compuesto por 100 escaños, para derogar la ley.

Los republicanos podrían enfrentarse a una reacción popular si derogan una ley que ha proporcionado atención médica a millones de estadounidenses.

IMPUESTOS Y GASTOS

Trump ha prometido hacer profundos recortes de impuestos, aunque ha anunciado que protegerá los populares programas de salud y jubilación, que representan más de un tercio del gasto del Gobierno de Estados Unidos.

Esa combinación de políticas aumentaría masivamente la deuda nacional, según el Centro para un Presupuesto Responsable, un organismo no partidario.

En impuestos, obtendría mucha ayuda de los republicanos en el Congreso, que han estado sentando las bases para una reforma al código tributario que reduciría las tasas y cerraría las lagunas impositivas. No obstante, enfrentará la feroz resistencia de los propietarios de viviendas, empresas y otros grupos de interés que se benefician de las actuales exenciones fiscales.

REGULACIÓN DE WALL STREET

Trump ha prometido un "desmantelamiento" de la ley de reforma financiera de 2010 Dodd-Frank, promulgada tras la crisis económica global, pero ha dado pocos detalles sobre cómo hacerlo.

La plataforma del Partido Republicano pide el restablecimiento de la ley Glass-Steagall, una iniciativa que en la década de 1930 obligó a la separación de los bancos de inversión de las instituciones de captación de depósitos. El ex jefe de campaña de Trump, Paul Manafort, dijo en julio que apoyaba ese cambio.

Legisladores republicanos han sido hasta ahora incapaces de deshacer muchas de las más criticadas partes de la ley Dodd-Frank y muchos se oponen a un regreso a la Glass-Steagall.

ESTADO ISLÁMICO

Trump ha ofrecido pocos detalles sobre sus planes para luchar contra Estado Islámico, pero ha dicho que golpearía con dureza del grupo militante. Ha asegurado que mantiene en secreto los detalles de su estrategia para no divulgarlos al enemigo.

El presidente electo dijo que se oponía a aceptar a los refugiados que huyen de la violencia en Siria y aseguró que creará "zonas seguras" que a su juicio serán financiadas por los estados del Golfo Pérsico.

Obama dijo que una zona segura en Siria requeriría un gran compromiso militar estadounidense, algo que podría resultar impopular si se considera que los estadounidenses están cansados ​​de las largas guerras en Irak y Afganistán.

RUSIA

Trump ha dicho que tendrá una relación "muy buena" con Rusia y que podría trabajar con Moscú para combatir a Estado Islámico. También sostuvo que intentará reconocer a Crimea, anexada desde Ucrania en 2014, como territorio ruso y que levantará las sanciones impuestas a Rusia por las naciones occidentales por lo que calificaron como una apropiación ilegal de territorio.

Trump criticó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, diciendo que algunos aliados de Estados Unidos no han cumplido sus compromisos de defensa.

CORTE SUPREMA

Con una vacante en la Corte Suprema y probablemente varias más en los próximos cuatro años, Trump tendrá la oportunidad de poner un sello conservador en los tribunales nacionales durante las próximas décadas.

Su lista de potenciales nominados ha sido elogiada por activistas conservadores y republicanos en el Senado, que seguramente estarán ansiosos de ayudarlo en esa área.

El día después de las elecciones y tras conocerse los resultados que dieron el triunfo a Donald Trump como el presidente 45 de Estados Unidos, diversas protestas se registraron en más de 20 ciudades, entre ellas Los Ángeles, Nueva York, Chicago, Miami y Washington.

Desde las primeras horas del miércoles se reportaron manifestaciones en universidades como UCLA, donde por la tarde cientos de estudiantes protestaron frente a la Universidad de California, en Berkeley.

En tanto, en Miami un pequeño grupo de inmigrantes hispanos expresaron su temor por las políticas que implemente el gobierno de Trump. “Nosotros trabajamos duro para construir este país”, explicó entre lágrimas una mujer.

Mientras más de 400 personas, muchas de ellas estudiantes de la Universidad de Texas, en Austin, marcharon por las calles de la capital texana para protestar por la elección del magnate inmobiliario.

Los inconformes caminaron desde el campus de la universidad hacia el Capitolio estatal, por la avenida Congress, coreando consignas como: “No KKK (Ku Klux Klan)”, “No a una USA fascista”, “Trump es racista”, y la frase en español de “Sí se puede, sí se puede”.

En Los Ángeles, unas 500 personas salieron a la calle por la zona de la Universidad de California. Algunas gritaron “¡Ese no es mi presidente!”.

Además se reportaron manifestaciones más pequeñas en vecindarios de Berkeley, Irvine and Davis y San Jose State.

En Seattle, un centenar de personas salieron a protestar por Capital Hill, donde afectaron el tránsito y prendieron fuego a pilas de basura.

A la par, en Oakland más de 100 personas salieron a protestar y levantaron barricadas en las calles, donde quemaron una efigie de Trump. También se reportó que los manifestantes rompieron ventanas de las oficinas del diario Oakland Tribune.

En Oregon al menos 300 personas bloquearon el tránsito en el centro de Portland y causaron retrasos en los trenes. Incluso, algunos manifestantes se sentaron en medio de la calle para impedir el tránsito vehicular.

Al mismo tiempo, cientos estudiantes de la Universidad de Pittsburgh marcharon por las calles de Pensilvania.

Se prevé que en los próximos días se registren más incidentes de este tipo en todo Estados Unidos, por lo que los controles policiales han comenzado a tomar las medidas respectivas.

Robby Mook, el mánager de campaña de la aspirante demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, consideró que la revisión de nuevos correos del FBI sobre el uso de un servidor privado por parte de la exsecretaria de Estado no supondrá una derrota para Clinton el 8 de noviembre.

En una intervención el programa dominical de la cadena NBC, “Meet the Press”, Mook se mostró optimista sobre las opciones de la también ex primera dama y dijo que el episodio de la repentina reapertura del asunto ha provocado en los voluntarios de la campaña una movilización mayor.

“Tenemos más de 50,000 voluntarios, estamos viendo los números de registro de votación temprana. Y nos sentimos muy bien acerca de esta participación sin precedentes”, aseguró.

El director del FBI, James Comey, recomendó al Departamento de Justicia no presentar cargos criminales contra Clinton por el caso, pero este viernes envió una notificación a ocho presidentes de comités del Congreso anunciando que su agencia está investigando nuevos correos vinculados a otro caso no relacionado.

El diario The New York Times publicó después que los correos fueron encontrados durante las pesquisas que está realizando el FBI sobre el excongresista Anthony Weiner, quien presuntamente habría mantenido conversaciones sexuales con menores.

Weiner es el exmarido de Huma Abedin, una de las asesoras de más larga data y más cercanas a Clinton. Sobre ella, Mook agregó que Abedin cooperó plenamente con la investigación que concluyó en julio pasado sobre el uso del servidor privado por parte de la aspirante demócrata mientras era secretaria de Estado.

Preguntado por si la campaña podría aclarar la situación publicando algunos de los correos electrónicos de Abedin, Mook dijo que sería “prematuro” tomar cualquier acción antes de que lo haga el director del FBI, ya que no se sabe a qué correos se refiere Comey en su misiva a los legisladores.

“Si estos son mensajes de correo electrónico de Huma Abedin, no sabemos si lo son, pero si son, suponemos que tendrían que ser redundantes porque ya entregó todos sus mensajes de correo electrónico”, dijo. Y agregó: “Creo que la cuestión aquí es que si él (Comey) no sale y pone toda la información sobre la mesa, va a permitir que cualquier teoría de la conspiración tome el protagonismo”.

Insistió en que la campaña ha sentido “una oleada de apoyo e impulso”, pero, de nuevo, reiteró la necesidad de que el FBI aclare la situación y acabe con "los rumores y las hipótesis”.

El candidato republicano a la Casa Blanca, el magnate Donald Trump, aumentó los ataques contra su rival demócrata, Hillary Clinton, respecto a la nueva investigación del FBI. Pese a no conocerse más detalles sobre las pesquisas de la Oficina Federal de Investigaciones, Trump aseguró en un acto de campaña en Las Vegas (Nevada) que la agencia está investigando a la aspirante demócrata para acusarla “de conducta ilegal y criminal”.

“Nunca pensamos que le íbamos a dar las gracias a Anthony Weiner”, ironizó Trump ante sus seguidores mientras estos jaleaban el nombre del excongresista por Nueva York.

“Hillary no tiene a nadie más a quien culpar de sus problemas legales que a sí misma. Su acción criminal fue preconcebida, deliberada, intencional y a propósito”, reiteró una y otra vez el multimillonario sobre el uso de un servidor privado por parte de Clinton mientras estaba al frente de la diplomacia estadounidense (2009-2013).

Trump está aprovechando las circunstancias para poner en duda la fiabilidad y buen hacer de la aspirante demócrata mientras formaba parte del gabinete del presidente Barack Obama, a escasos días de la cita electoral del 8 de noviembre.

Así, Mike Pence, el compañero de fórmula de Trump, aseguró en una entrevista con la cadena CBS que la decisión del FBI es una gran noticia.

“Esa decisión original era realmente incomprensible”, dijo el candidato republicano a la Vicepresidencia de Estados Unidos sobre la postura del FBI de no presentar cargos contra Clinton y cerrar el caso el pasado julio.

“Estoy contento de escuchar a Hillary Clinton pedir que se ponga toda la información sobre la mesa. (...) ¿Por qué no le pide a su asesora que publique todos esos correos?”, dijo en otra intervención en la cadena NBC.

Washington (Notimex).-

La candidata demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, considera que el vicepresidente Joe Biden sería nombrado secretario de Estado, si gana las elecciones del 8 de noviembre próximo, adelantó la publicación Político.

Una fuente del equipo de transición de Clinton dijo al diario que ni la ex primera dama ni miembros de su equipo han hablado del tema con el actual vicepresidente, quien forma parte de un pequeño grupo de demócratas de alto nivel que está haciendo campaña a favor de la candidata demócrata.

Biden “sería grande y están pasando mucho tiempo ideando la mejor manera de persuadirlo en caso que ella gane”, señaló la fuente.

El político estadunidense presidió el Comité de Relaciones Exteriores antes de ser nombrado por el presidente Barack Obama como vicepresidente en 2008, y es considerado un experto en temas de política exterior.

Aunque Obama lo designó en fecha reciente como líder de la iniciativa contra el cáncer, el padecimiento ante el que sucumbió su hijo, Biden ha dedicado una buena parte de sus esfuerzos a acercarse a regiones como Centroamérica en temas energéticos y migratorios.

Dentro de la Casa Blanca, Biden ha seguido de cerca otros focos rojos internacionales, como Irak y Ucrania, además de servir como enviado de la Casa Blanca para reforzar las relaciones con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Durante un reciente acto de campaña a favor de Clinton, Biden dijo que le gustaría continuar involucrado en política doméstica e internacional cuando deje la Casa Blanca, el 20 de enero de 2017.

No es un secreto que la falta de sintonía entre Donald Trump y la prensa no sea amigable. El candidato republicano a la presidencia no sólo cuenta con el rechazo de los grandes periódicos progresistas como The New York Times o The Washington Post, sino que también ha sido abandonado por periódicos que tradicionalmente han ofrecido su apoyo al Partido Republicano, como el Dallas Morning News o el Houston Chronicle. Pero el bastión de la supremacía blanca, el Ku Klux Klan (KKK), ha expresado su apoyo a la candidatura del magnate.

The Crusader (La Cruzada), nombre de la publicación y cuyo subtítulo es “la voz de la resistencia blanca”, dedicó un editorial que ocupa toda su última portada a esbozar una imagen decadente del país y abogar por el triunfo que, afirma, supondría una presidencia Trump para la América blanca. “América fue fundada como una república blanca y cristiana”, dice el texto, “y como una república blanca y cristiana es como se hizo grande”.

La campaña de Trump ha rechazado de inmediato el apoyo del KKK e incluso ha calificado el periódico de “repugnante”. “Las opiniones de este diario no representan a los cientos de millones de personas que se han unido alrededor de nuestra campaña”, afirmó el equipo del candidato republicano en un comunicado a la cadena CNN.

La contundencia del rechazono ha dejado de sorprender a algunos. Hace unos meses, el mismo Trump eludió condenar el apoyo que le ofreció David Duke, el exlíder del KKK y, según el Southern Poverty Law Center, “la figura más reconocible de la derecha radical americana”. El magnate alegó no saber quiénes eran los supremacistas blancos ni Duke, lo que le propició una lluvia de críticas por parte de republicanos y demócratas

A día de hoy sólo hay dos diarios de gran tirada que respaldan la candidatura Trump. El National Enquirer, un tabloide cuyo dueño David Pecker es un supuesto buen amigo del republicano. El diario Las Vegas Review, propiedad de uno de los mayores donantes republicanos, Sheldon Adelson, también apoyó la candidatura Trump, defendiendo que “(Trump) promete ser una fuente de alteración y incomodez para las élites que sólo buscan perseguir y preservar el poder”.

La candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, deploró en Florida que su rival republicano, Donald Trump, se jacte de no haber pagado impuestos durante veinte años, mientras que los "sin papeles" sí contribuyen con sus ingresos.

Clinton aprovechó además la inauguración en Washington DC de un nuevo hotel propiedad de Trump para acusarle de querer la "deportación masiva" de trabajadores indocumentados, trabajadores que, afirmó, son empleados en sus proyectos y que, en su mayoría, pagan impuestos.

"Los indocumentados han pagado más impuestos que Trump en 20 años", exclamó Clinton en un acto electoral celebrado en la localidad de Lake Worth, en el condado de Palm Beach (costa sureste de Florida).

La ex secretaria de Estado tuvo, minutos antes, palabras de elogió par el cocinero español José Andrés, quien rompió un acuerdo al que había llegado con el magnate para gestionar el restaurante del Trump International Hotel, en Washington, por sus polémicos comentarios contra los mexicanos y los inmigrantes indocumentados.

Cerca de 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos pagan 11.600 millones de dólares anuales en impuestos locales y estatales, según un estudio del Instituto de Política Fiscal y Económica (ITEP) publicado este año.

"Él (José Andrés) tuvo el coraje de alzar su voz contra Donald Trump por su política antiinmigrante y se negó a abrir un restaurante en un hotel" del millonario neoyorquino, expresó con admiración la aspirante demócrata a la Presidencia.

"Donald Trump está no solo equivocado, sino peligrosamente equivocado", aseveró Clinton.

Clinton arrancó su mitin de campaña con una andanada directa a su adversario republicano: "no podemos tolerar que alguien que se postula a la Presidencia mine y cuestione el fundamento de nuestros valores democráticos", dijo, para tachar a continuación a Trump de "oscuro, peligroso y divisor".

Y fue más allá al asegurar que una potencial victoria del magnate de los bienes raíces y dueño de casinos sería un "ataque sin precedentes a la democracia".

En ese contexto de amenaza que, a su juicio, entraña Trump para la democracia estadounidense, Clinton puso en duda que su adversario político haya leído la Constitución o en caso de que sí lo haya hecho, fuera en el colegio y no la hubiese entendido entonces.

Un comentario mordaz con el que la candidata demócrata puso el foco de la atención en el supuesto déficit de entendimiento democrático que muestra Trump sobre el proceso electoral en el país.

Las elecciones en Estados Unidos son "libres y justas", apostilló Clinton, en referencia a los ataques de Trump a la validez del sistema democrático y a sus continuas referencias a un fraude electoral.

Cargó también contra el gobernador de Florida, el republicano Rick Scott, por negarse a utilizar la palabra "cambio climático" precisamente en un estado, dijo, donde se registran continuas inundaciones de las calles no por la ruptura de una tubería, sino por la subida del nivel del mar.

"Este es el 'Estado del sol' y me entristece lo que pasa con la energía solar", su escaso aprovechamiento en comparación con otros estados como Massachusetts, dijo.

Hasta septiembre pasado más de 12,6 millones de floridanos estaban registrados, entre ellos más de 4,8 millones de demócratas, 4,5 millones de republicanos y 3,3 millones de seguidores de partidos menores, según datos oficiales.

El candidato presidencial que gane en el territorio floridano se lleva 29 votos o circunscripciones electorales, una cifra que puede marcar la diferencia este 8 de noviembre.

La ex secretaria de Estado mantiene una ventaja de 1,6 puntos sobre Trump en el estado clave de Florida, según el promedio de encuestas elaborado por RealClearPolitics.

MIAMI.- No se cruzaron de milagro. Los dos aspirantes a quedarse con la Casa Blanca coincidieron en esta ciudad como prueba de lo duro que batallan por este botín electoral.

De paso, también ratificaron el desastre que puede resultar la noche de las elecciones si, como ha sido su costumbre en dos de las últimas presidenciales, Florida no tiene los cómputos claros y atrasa todo hasta lo indecible.

"Yo por lo que rezo es porque sea quien fuere el ganador, lo sea por una distancia clara", confió a LA NACION uno de los voluntarios partidarios que colaboran con el sistema de votación anticipada que comenzó el lunes.

El gobernador Rick Scott, un republicano que ya dio su apoyo a Trump, jura y perjura que no volverá a ocurrir. Que en el proceso electoral -que aquí ya comenzó, primero con el voto por correo y ahora con el de voto anticipado- todo "funcionará sobre ruedas".

"¡Que sea un resultado claro!", suspira y, en gesto teatral, lleva los ojos al cielo, que por cierto está encapotado. Como si no quisiera oírlo. "¡Eso es mal presagio!", se ríe, y la risa se le pierde en las ráfagas del mismo viento que agita las palmeras. "Florida" y "resultados electorales" no son conceptos que hagan buen matrimonio.

En 2000, el margen fue tan pequeño y tan grande la dificultad operativa para zanjarlo que el misterio de los resultados en Florida tuvo al mundo en vilo durante semanas hasta saber quién era el nuevo presidente norteamericano.

Hace cuatro años podría haber ocurrido lo mismo. Florida terminó de contar sus votos tres días después de que Barack Obama se impuso en la reelección y su contendiente, el republicano Mitt Romney, concedió la victoria.

"Hemos tomado todos los recaudos para que el proceso electoral transcurra con normalidad", insistió el gobernador.

Si lo que dice es correcto -y los ruegos de un resultado contundente son escuchados-, puede que sea el conteo de votos de este estado el que, en definitiva, anuncie el 8 del mes próximo quién es el sucesor de Obama.

Trump no tiene manera de ganar si no cuenta con los 29 electores de Florida. De modo que si el conteo local se anticipa en esa dirección, el resultado general tendrá una proyección más clara.

La demócrata Hillary Clinton también necesita a Florida, pero no con la misma desesperación. Si el resultado local es favorable al candidato republicano y él se lleva los 29 electores, habrá que esperar más estados para saber quién se queda con la presidencia.

Ocurre que el aporte de 29 electores es muy apetecible y su destino, siempre incierto. California, con 55 votos, y Texas, con 38, tienen más peso. Pero ellas votan siempre en un mismo sentido: California es demócrata y Texas, republicana.

Florida, en cambio, es pendular. La victoria no está asegurada para ningún partido. Por eso Trump y Hillary estaban aquí, luchando codo a codo por cada voto.

Por eso, también, la administración cruza los dedos para que, a la hora del conteo, no se repita el drama de la incertidumbre que la hizo famosa.

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