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Nacional (173)

El presidente saliente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió una transición “pacífica” hacia su sucesor, el republicano Donald Trump, pese a reconocer abiertamente, una vez más, que no es ni de lejos la persona que deseaba que le sucediera en la Casa Blanca. Pero es importante hacer ese gesto, subrayó, como una muestra de que la democracia sigue funcionando a pleno ritmo en un país que entrega “más fuerte y mejor” que el que recibió ocho años atrás.

“La transición pacífica del poder es uno de los sellos distintivos de nuestra democracia y, durante los próximos meses, vamos a demostrárselo al mundo”, dijo un serio Obama. Es lo que hizo su predecesor, el republicano George W. Bush, hace ocho años, recordó, y es lo que hará él ahora cuando, el 20 de enero, entregue la presidencia, de nuevo, a otro republicano.

Al fin y al cabo “todos queremos lo que es mejor para este país”, dijo Obama. “Por eso confío en que este increíble viaje en el que estamos embarcados continuará. Y tengo ganas de hacer todo lo que pueda para asegurarme de que el próximo presidente tiene éxito en esta tarea”.

Pero aunque hará lo que tiene que hacer personal y hasta políticamente, Obama reconoció que no será fácil. Es consciente de que Trump podría arruinar su legado tanto en política exterior —desde el pacto con Irán a los convenios comerciales internacionales o la normalización de relaciones con Cuba— como en proyectos domésticos tan personales como su reforma sanitaria.

Poco antes de que se conociera el inesperado resultado de las elecciones del martes, Obama había grabado un vídeo asegurando que, pasara lo que pasara, “el sol saldrá en la mañana”. Lo recordó unas horas más tarde, en esta mañana del día después en la que sin embargo al sol le costaba asomarse entre las nubes que cubrían Washington y buena parte de la Costa Este de Estados Unidos. En sentido literal y figurado. Todo el equipo de la Casa Blanca se mostraba este miércoles atónito ante la victoria de Trump, un hombre que durante meses y años fue objeto de chanzas y bromas entre esas paredes. En poco más de dos meses, Trump se instalará en esa misma residencia presidencial con su mujer Melania y al menos su hijo menor, Barron, y se sentará en el Despacho Oval para dictar los destinos de Estados Unidos.

Al igual que hiciera poco antes desde Nueva York la candidata derrotada —y la apuesta de Obama—, la demócrata Hillary Clinton, el todavía presidente, entre sus palabras conciliadoras, envió un mensaje urgente a uno de los rivales presidenciales más divisivos e irrespetuosos de la historia reciente: que no deje atrás a los que no lo acompañaron hasta la Casa Blanca, que el país siga siendo un país para todos.

“Lo que este país necesita es un sentido de unidad, de inclusión, un respeto por nuestras instituciones, nuestro modo de vida, el respeto de las leyes y el respeto entre las personas”, subrayó Obama. “Espero que [Trump] mantenga ese espíritu durante esta transición. Y, desde luego, espero que sea esa la forma en que comience su presidencia”, agregó.

WASHINGTON (Reuters) - El republicano Donald Trump prometió durante su campaña que sacudiría a Washington y, como presidente, el locuaz magnate inmobiliario estará en condiciones de cambiar drásticamente la forma en que Estados Unidos maneja la inmigración, el comercio y otras políticas.

Sin embargo, buena parte de sus propuestas más ambiciosas requerirán de la cooperación del Congreso. Aunque es probable que disfrute de una luna de miel con los republicanos tras su triunfo electoral, un romance duradero está lejos de estar garantizado dada su turbulenta relación con los líderes parlamentarios y algunas diferencias ideológicas básicas que tiene con el "establishment" de su partido.

A continuación, un resumen de los principales planes de política interna de Trump:

COMERCIO

En su campaña, Trump argumentó que los acuerdos comerciales internacionales han afectado a los trabajadores estadounidenses y a la competitividad del país. Prometió "mano dura" con China, retirarse del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), que todavía no está finalizado, y renegociar o desechar el Tratado de Libre Comercio para América del Norte que Estados Unidos tiene desde 1994 con México y Canadá.

Como presidente, Trump tiene cierto poder para aumentar los aranceles a países como China. Podría también retrasar el TPP, incluso si el Congreso lo aprueba.

Los economistas han advertido que tales movimientos dañarían la economía al forzar a los consumidores a pagar precios dramáticamente más altos por todo, desde refrigeradores a camisetas. Las exportaciones estadounidenses, como aviones y soja, probablemente también sufrirían el impacto.

INMIGRACIÓN

Durante la campaña, Trump prometió construir un muro a lo largo de la frontera mexicana, deportar a millones de inmigrantes indocumentados y prohibir la inmigración desde países que han estado "comprometidos con el terrorismo".

Esas políticas no serían baratas. Trump ha estimado que el muro costaría entre 8.000 y 12.000 millones de dólares. Otras estimaciones han sido mucho más altas.

Trump ha dicho que obligará a México pagar por el muro, pero no tiene poder para forzar a otro país a gastar dinero en algo que no quiere.

SALUD

Trump ha prometido derogar la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible del Presidente Barack Obama, popularmente conocida como "Obamacare", y reemplazarla por un sistema que daría a los estados más control sobre el plan de salud para los pobres conocido como Medicaid.

Para esto necesitaría la acción del Congreso y los republicanos podrían tener dificultades para obtener los 60 votos necesarios para avanzar en el Senado, compuesto por 100 escaños, para derogar la ley.

Los republicanos podrían enfrentarse a una reacción popular si derogan una ley que ha proporcionado atención médica a millones de estadounidenses.

IMPUESTOS Y GASTOS

Trump ha prometido hacer profundos recortes de impuestos, aunque ha anunciado que protegerá los populares programas de salud y jubilación, que representan más de un tercio del gasto del Gobierno de Estados Unidos.

Esa combinación de políticas aumentaría masivamente la deuda nacional, según el Centro para un Presupuesto Responsable, un organismo no partidario.

En impuestos, obtendría mucha ayuda de los republicanos en el Congreso, que han estado sentando las bases para una reforma al código tributario que reduciría las tasas y cerraría las lagunas impositivas. No obstante, enfrentará la feroz resistencia de los propietarios de viviendas, empresas y otros grupos de interés que se benefician de las actuales exenciones fiscales.

REGULACIÓN DE WALL STREET

Trump ha prometido un "desmantelamiento" de la ley de reforma financiera de 2010 Dodd-Frank, promulgada tras la crisis económica global, pero ha dado pocos detalles sobre cómo hacerlo.

La plataforma del Partido Republicano pide el restablecimiento de la ley Glass-Steagall, una iniciativa que en la década de 1930 obligó a la separación de los bancos de inversión de las instituciones de captación de depósitos. El ex jefe de campaña de Trump, Paul Manafort, dijo en julio que apoyaba ese cambio.

Legisladores republicanos han sido hasta ahora incapaces de deshacer muchas de las más criticadas partes de la ley Dodd-Frank y muchos se oponen a un regreso a la Glass-Steagall.

ESTADO ISLÁMICO

Trump ha ofrecido pocos detalles sobre sus planes para luchar contra Estado Islámico, pero ha dicho que golpearía con dureza del grupo militante. Ha asegurado que mantiene en secreto los detalles de su estrategia para no divulgarlos al enemigo.

El presidente electo dijo que se oponía a aceptar a los refugiados que huyen de la violencia en Siria y aseguró que creará "zonas seguras" que a su juicio serán financiadas por los estados del Golfo Pérsico.

Obama dijo que una zona segura en Siria requeriría un gran compromiso militar estadounidense, algo que podría resultar impopular si se considera que los estadounidenses están cansados ​​de las largas guerras en Irak y Afganistán.

RUSIA

Trump ha dicho que tendrá una relación "muy buena" con Rusia y que podría trabajar con Moscú para combatir a Estado Islámico. También sostuvo que intentará reconocer a Crimea, anexada desde Ucrania en 2014, como territorio ruso y que levantará las sanciones impuestas a Rusia por las naciones occidentales por lo que calificaron como una apropiación ilegal de territorio.

Trump criticó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, diciendo que algunos aliados de Estados Unidos no han cumplido sus compromisos de defensa.

CORTE SUPREMA

Con una vacante en la Corte Suprema y probablemente varias más en los próximos cuatro años, Trump tendrá la oportunidad de poner un sello conservador en los tribunales nacionales durante las próximas décadas.

Su lista de potenciales nominados ha sido elogiada por activistas conservadores y republicanos en el Senado, que seguramente estarán ansiosos de ayudarlo en esa área.

El día después de las elecciones y tras conocerse los resultados que dieron el triunfo a Donald Trump como el presidente 45 de Estados Unidos, diversas protestas se registraron en más de 20 ciudades, entre ellas Los Ángeles, Nueva York, Chicago, Miami y Washington.

Desde las primeras horas del miércoles se reportaron manifestaciones en universidades como UCLA, donde por la tarde cientos de estudiantes protestaron frente a la Universidad de California, en Berkeley.

En tanto, en Miami un pequeño grupo de inmigrantes hispanos expresaron su temor por las políticas que implemente el gobierno de Trump. “Nosotros trabajamos duro para construir este país”, explicó entre lágrimas una mujer.

Mientras más de 400 personas, muchas de ellas estudiantes de la Universidad de Texas, en Austin, marcharon por las calles de la capital texana para protestar por la elección del magnate inmobiliario.

Los inconformes caminaron desde el campus de la universidad hacia el Capitolio estatal, por la avenida Congress, coreando consignas como: “No KKK (Ku Klux Klan)”, “No a una USA fascista”, “Trump es racista”, y la frase en español de “Sí se puede, sí se puede”.

En Los Ángeles, unas 500 personas salieron a la calle por la zona de la Universidad de California. Algunas gritaron “¡Ese no es mi presidente!”.

Además se reportaron manifestaciones más pequeñas en vecindarios de Berkeley, Irvine and Davis y San Jose State.

En Seattle, un centenar de personas salieron a protestar por Capital Hill, donde afectaron el tránsito y prendieron fuego a pilas de basura.

A la par, en Oakland más de 100 personas salieron a protestar y levantaron barricadas en las calles, donde quemaron una efigie de Trump. También se reportó que los manifestantes rompieron ventanas de las oficinas del diario Oakland Tribune.

En Oregon al menos 300 personas bloquearon el tránsito en el centro de Portland y causaron retrasos en los trenes. Incluso, algunos manifestantes se sentaron en medio de la calle para impedir el tránsito vehicular.

Al mismo tiempo, cientos estudiantes de la Universidad de Pittsburgh marcharon por las calles de Pensilvania.

Se prevé que en los próximos días se registren más incidentes de este tipo en todo Estados Unidos, por lo que los controles policiales han comenzado a tomar las medidas respectivas.

Robby Mook, el mánager de campaña de la aspirante demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, consideró que la revisión de nuevos correos del FBI sobre el uso de un servidor privado por parte de la exsecretaria de Estado no supondrá una derrota para Clinton el 8 de noviembre.

En una intervención el programa dominical de la cadena NBC, “Meet the Press”, Mook se mostró optimista sobre las opciones de la también ex primera dama y dijo que el episodio de la repentina reapertura del asunto ha provocado en los voluntarios de la campaña una movilización mayor.

“Tenemos más de 50,000 voluntarios, estamos viendo los números de registro de votación temprana. Y nos sentimos muy bien acerca de esta participación sin precedentes”, aseguró.

El director del FBI, James Comey, recomendó al Departamento de Justicia no presentar cargos criminales contra Clinton por el caso, pero este viernes envió una notificación a ocho presidentes de comités del Congreso anunciando que su agencia está investigando nuevos correos vinculados a otro caso no relacionado.

El diario The New York Times publicó después que los correos fueron encontrados durante las pesquisas que está realizando el FBI sobre el excongresista Anthony Weiner, quien presuntamente habría mantenido conversaciones sexuales con menores.

Weiner es el exmarido de Huma Abedin, una de las asesoras de más larga data y más cercanas a Clinton. Sobre ella, Mook agregó que Abedin cooperó plenamente con la investigación que concluyó en julio pasado sobre el uso del servidor privado por parte de la aspirante demócrata mientras era secretaria de Estado.

Preguntado por si la campaña podría aclarar la situación publicando algunos de los correos electrónicos de Abedin, Mook dijo que sería “prematuro” tomar cualquier acción antes de que lo haga el director del FBI, ya que no se sabe a qué correos se refiere Comey en su misiva a los legisladores.

“Si estos son mensajes de correo electrónico de Huma Abedin, no sabemos si lo son, pero si son, suponemos que tendrían que ser redundantes porque ya entregó todos sus mensajes de correo electrónico”, dijo. Y agregó: “Creo que la cuestión aquí es que si él (Comey) no sale y pone toda la información sobre la mesa, va a permitir que cualquier teoría de la conspiración tome el protagonismo”.

Insistió en que la campaña ha sentido “una oleada de apoyo e impulso”, pero, de nuevo, reiteró la necesidad de que el FBI aclare la situación y acabe con "los rumores y las hipótesis”.

El candidato republicano a la Casa Blanca, el magnate Donald Trump, aumentó los ataques contra su rival demócrata, Hillary Clinton, respecto a la nueva investigación del FBI. Pese a no conocerse más detalles sobre las pesquisas de la Oficina Federal de Investigaciones, Trump aseguró en un acto de campaña en Las Vegas (Nevada) que la agencia está investigando a la aspirante demócrata para acusarla “de conducta ilegal y criminal”.

“Nunca pensamos que le íbamos a dar las gracias a Anthony Weiner”, ironizó Trump ante sus seguidores mientras estos jaleaban el nombre del excongresista por Nueva York.

“Hillary no tiene a nadie más a quien culpar de sus problemas legales que a sí misma. Su acción criminal fue preconcebida, deliberada, intencional y a propósito”, reiteró una y otra vez el multimillonario sobre el uso de un servidor privado por parte de Clinton mientras estaba al frente de la diplomacia estadounidense (2009-2013).

Trump está aprovechando las circunstancias para poner en duda la fiabilidad y buen hacer de la aspirante demócrata mientras formaba parte del gabinete del presidente Barack Obama, a escasos días de la cita electoral del 8 de noviembre.

Así, Mike Pence, el compañero de fórmula de Trump, aseguró en una entrevista con la cadena CBS que la decisión del FBI es una gran noticia.

“Esa decisión original era realmente incomprensible”, dijo el candidato republicano a la Vicepresidencia de Estados Unidos sobre la postura del FBI de no presentar cargos contra Clinton y cerrar el caso el pasado julio.

“Estoy contento de escuchar a Hillary Clinton pedir que se ponga toda la información sobre la mesa. (...) ¿Por qué no le pide a su asesora que publique todos esos correos?”, dijo en otra intervención en la cadena NBC.

Washington (Notimex).-

La candidata demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, considera que el vicepresidente Joe Biden sería nombrado secretario de Estado, si gana las elecciones del 8 de noviembre próximo, adelantó la publicación Político.

Una fuente del equipo de transición de Clinton dijo al diario que ni la ex primera dama ni miembros de su equipo han hablado del tema con el actual vicepresidente, quien forma parte de un pequeño grupo de demócratas de alto nivel que está haciendo campaña a favor de la candidata demócrata.

Biden “sería grande y están pasando mucho tiempo ideando la mejor manera de persuadirlo en caso que ella gane”, señaló la fuente.

El político estadunidense presidió el Comité de Relaciones Exteriores antes de ser nombrado por el presidente Barack Obama como vicepresidente en 2008, y es considerado un experto en temas de política exterior.

Aunque Obama lo designó en fecha reciente como líder de la iniciativa contra el cáncer, el padecimiento ante el que sucumbió su hijo, Biden ha dedicado una buena parte de sus esfuerzos a acercarse a regiones como Centroamérica en temas energéticos y migratorios.

Dentro de la Casa Blanca, Biden ha seguido de cerca otros focos rojos internacionales, como Irak y Ucrania, además de servir como enviado de la Casa Blanca para reforzar las relaciones con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Durante un reciente acto de campaña a favor de Clinton, Biden dijo que le gustaría continuar involucrado en política doméstica e internacional cuando deje la Casa Blanca, el 20 de enero de 2017.

No es un secreto que la falta de sintonía entre Donald Trump y la prensa no sea amigable. El candidato republicano a la presidencia no sólo cuenta con el rechazo de los grandes periódicos progresistas como The New York Times o The Washington Post, sino que también ha sido abandonado por periódicos que tradicionalmente han ofrecido su apoyo al Partido Republicano, como el Dallas Morning News o el Houston Chronicle. Pero el bastión de la supremacía blanca, el Ku Klux Klan (KKK), ha expresado su apoyo a la candidatura del magnate.

The Crusader (La Cruzada), nombre de la publicación y cuyo subtítulo es “la voz de la resistencia blanca”, dedicó un editorial que ocupa toda su última portada a esbozar una imagen decadente del país y abogar por el triunfo que, afirma, supondría una presidencia Trump para la América blanca. “América fue fundada como una república blanca y cristiana”, dice el texto, “y como una república blanca y cristiana es como se hizo grande”.

La campaña de Trump ha rechazado de inmediato el apoyo del KKK e incluso ha calificado el periódico de “repugnante”. “Las opiniones de este diario no representan a los cientos de millones de personas que se han unido alrededor de nuestra campaña”, afirmó el equipo del candidato republicano en un comunicado a la cadena CNN.

La contundencia del rechazono ha dejado de sorprender a algunos. Hace unos meses, el mismo Trump eludió condenar el apoyo que le ofreció David Duke, el exlíder del KKK y, según el Southern Poverty Law Center, “la figura más reconocible de la derecha radical americana”. El magnate alegó no saber quiénes eran los supremacistas blancos ni Duke, lo que le propició una lluvia de críticas por parte de republicanos y demócratas

A día de hoy sólo hay dos diarios de gran tirada que respaldan la candidatura Trump. El National Enquirer, un tabloide cuyo dueño David Pecker es un supuesto buen amigo del republicano. El diario Las Vegas Review, propiedad de uno de los mayores donantes republicanos, Sheldon Adelson, también apoyó la candidatura Trump, defendiendo que “(Trump) promete ser una fuente de alteración y incomodez para las élites que sólo buscan perseguir y preservar el poder”.

La candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, deploró en Florida que su rival republicano, Donald Trump, se jacte de no haber pagado impuestos durante veinte años, mientras que los "sin papeles" sí contribuyen con sus ingresos.

Clinton aprovechó además la inauguración en Washington DC de un nuevo hotel propiedad de Trump para acusarle de querer la "deportación masiva" de trabajadores indocumentados, trabajadores que, afirmó, son empleados en sus proyectos y que, en su mayoría, pagan impuestos.

"Los indocumentados han pagado más impuestos que Trump en 20 años", exclamó Clinton en un acto electoral celebrado en la localidad de Lake Worth, en el condado de Palm Beach (costa sureste de Florida).

La ex secretaria de Estado tuvo, minutos antes, palabras de elogió par el cocinero español José Andrés, quien rompió un acuerdo al que había llegado con el magnate para gestionar el restaurante del Trump International Hotel, en Washington, por sus polémicos comentarios contra los mexicanos y los inmigrantes indocumentados.

Cerca de 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos pagan 11.600 millones de dólares anuales en impuestos locales y estatales, según un estudio del Instituto de Política Fiscal y Económica (ITEP) publicado este año.

"Él (José Andrés) tuvo el coraje de alzar su voz contra Donald Trump por su política antiinmigrante y se negó a abrir un restaurante en un hotel" del millonario neoyorquino, expresó con admiración la aspirante demócrata a la Presidencia.

"Donald Trump está no solo equivocado, sino peligrosamente equivocado", aseveró Clinton.

Clinton arrancó su mitin de campaña con una andanada directa a su adversario republicano: "no podemos tolerar que alguien que se postula a la Presidencia mine y cuestione el fundamento de nuestros valores democráticos", dijo, para tachar a continuación a Trump de "oscuro, peligroso y divisor".

Y fue más allá al asegurar que una potencial victoria del magnate de los bienes raíces y dueño de casinos sería un "ataque sin precedentes a la democracia".

En ese contexto de amenaza que, a su juicio, entraña Trump para la democracia estadounidense, Clinton puso en duda que su adversario político haya leído la Constitución o en caso de que sí lo haya hecho, fuera en el colegio y no la hubiese entendido entonces.

Un comentario mordaz con el que la candidata demócrata puso el foco de la atención en el supuesto déficit de entendimiento democrático que muestra Trump sobre el proceso electoral en el país.

Las elecciones en Estados Unidos son "libres y justas", apostilló Clinton, en referencia a los ataques de Trump a la validez del sistema democrático y a sus continuas referencias a un fraude electoral.

Cargó también contra el gobernador de Florida, el republicano Rick Scott, por negarse a utilizar la palabra "cambio climático" precisamente en un estado, dijo, donde se registran continuas inundaciones de las calles no por la ruptura de una tubería, sino por la subida del nivel del mar.

"Este es el 'Estado del sol' y me entristece lo que pasa con la energía solar", su escaso aprovechamiento en comparación con otros estados como Massachusetts, dijo.

Hasta septiembre pasado más de 12,6 millones de floridanos estaban registrados, entre ellos más de 4,8 millones de demócratas, 4,5 millones de republicanos y 3,3 millones de seguidores de partidos menores, según datos oficiales.

El candidato presidencial que gane en el territorio floridano se lleva 29 votos o circunscripciones electorales, una cifra que puede marcar la diferencia este 8 de noviembre.

La ex secretaria de Estado mantiene una ventaja de 1,6 puntos sobre Trump en el estado clave de Florida, según el promedio de encuestas elaborado por RealClearPolitics.

MIAMI.- No se cruzaron de milagro. Los dos aspirantes a quedarse con la Casa Blanca coincidieron en esta ciudad como prueba de lo duro que batallan por este botín electoral.

De paso, también ratificaron el desastre que puede resultar la noche de las elecciones si, como ha sido su costumbre en dos de las últimas presidenciales, Florida no tiene los cómputos claros y atrasa todo hasta lo indecible.

"Yo por lo que rezo es porque sea quien fuere el ganador, lo sea por una distancia clara", confió a LA NACION uno de los voluntarios partidarios que colaboran con el sistema de votación anticipada que comenzó el lunes.

El gobernador Rick Scott, un republicano que ya dio su apoyo a Trump, jura y perjura que no volverá a ocurrir. Que en el proceso electoral -que aquí ya comenzó, primero con el voto por correo y ahora con el de voto anticipado- todo "funcionará sobre ruedas".

"¡Que sea un resultado claro!", suspira y, en gesto teatral, lleva los ojos al cielo, que por cierto está encapotado. Como si no quisiera oírlo. "¡Eso es mal presagio!", se ríe, y la risa se le pierde en las ráfagas del mismo viento que agita las palmeras. "Florida" y "resultados electorales" no son conceptos que hagan buen matrimonio.

En 2000, el margen fue tan pequeño y tan grande la dificultad operativa para zanjarlo que el misterio de los resultados en Florida tuvo al mundo en vilo durante semanas hasta saber quién era el nuevo presidente norteamericano.

Hace cuatro años podría haber ocurrido lo mismo. Florida terminó de contar sus votos tres días después de que Barack Obama se impuso en la reelección y su contendiente, el republicano Mitt Romney, concedió la victoria.

"Hemos tomado todos los recaudos para que el proceso electoral transcurra con normalidad", insistió el gobernador.

Si lo que dice es correcto -y los ruegos de un resultado contundente son escuchados-, puede que sea el conteo de votos de este estado el que, en definitiva, anuncie el 8 del mes próximo quién es el sucesor de Obama.

Trump no tiene manera de ganar si no cuenta con los 29 electores de Florida. De modo que si el conteo local se anticipa en esa dirección, el resultado general tendrá una proyección más clara.

La demócrata Hillary Clinton también necesita a Florida, pero no con la misma desesperación. Si el resultado local es favorable al candidato republicano y él se lleva los 29 electores, habrá que esperar más estados para saber quién se queda con la presidencia.

Ocurre que el aporte de 29 electores es muy apetecible y su destino, siempre incierto. California, con 55 votos, y Texas, con 38, tienen más peso. Pero ellas votan siempre en un mismo sentido: California es demócrata y Texas, republicana.

Florida, en cambio, es pendular. La victoria no está asegurada para ningún partido. Por eso Trump y Hillary estaban aquí, luchando codo a codo por cada voto.

Por eso, también, la administración cruza los dedos para que, a la hora del conteo, no se repita el drama de la incertidumbre que la hizo famosa.

El candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, dijo el el último debate presidencial que decidirá "en su momento" si acepta el resultado de las elecciones presidenciales que le enfrentarán a la demócrata Hillary Clinton el 8 de noviembre.
 
"Se lo diré en su momento. Voy a mantener el suspenso", respondió Trump interpelado por el moderador del último debate presidencial en Las Vegas, Chris Wallace, por si aceptará el resultado de la contienda.
 
El magnate neoyorquino alertó de que hay "millones de personas registradas para votar que no deberían estar registradas para votar", al alimentar sus acusaciones de que las elecciones están amañadas en favor de Clinton.
 
Este rechazo de Trump choca con las declaraciones de su candidato a vicepresidente, Mike Pence, que aseguró que tanto él como su jefe de filas "aceptarán el resultado de las elecciones y la voluntad del pueblo estadounidense".
 
Su hija, Ivanka Trump, también afirmó que su padre "hará lo correcto" y se mostró confiada en que reconocerá la victoria de Clinton si sale derrotado de las urnas.
 
La demócrata, por su parte, criticó que Trump, con sus continuas insinuaciones de que las elecciones están amañadas de antemano, "debilita la democracia" estadounidense.
 
El magnate neoyorquino también sugirió que las elecciones están manipuladas por el sesgo de los medios de comunicación
 
Donald Trump además señaló a Hillary Clinton de estar detrás de las acusaciones de abuso sexual que han hecho contra él varias mujeres en las últimas semanas.
 
Preguntado por este tema en el último debate presidencial, celebrado en Las Vegas (Nevada), Trump reiteró que se trata "de historias falsas y ya desacreditadas" y responsabilizó a la campaña de Clinton de esa ola de acusaciones.
 
"Es la única manera. Esas historias son totalmente falsas, ni siquiera le pedí perdón a mi mujer porque no hice nada, no las conozco, quieren fama o fue su campaña (la de Clinton) la que lo hizo", afirmó el republicano.
 
En medio de este alegato, Trump acusó también a Clinton y a su campaña de incitar a la violencia en sus mítines incluso pagando a personas para ello.
 
En el turno de respuesta, con mucha serenidad, la demócrata recordó la secuencia de la polémica de las denuncias de los abusos sexuales, que se desató después de la publicación de una grabación de 2005 en la que Trump se jacta de poder hacer lo que quiere con las mujeres en el plano sexual.
 
"Oímos lo que Donald Trump dijo que hizo a las mujeres y después las mujeres vinieron y lo dijeron", apuntó Clinton, recordando que la ola de denuncias siguió al vídeo.
 
La demócrata recordó además que el empresario, en mítines posteriores, llegó a decir que algunas de las mujeres que le acusan ni siquiera son lo suficientemente atractivas como para que él intentara algo con ellas.
 
El empresario negó este extremo y Clinton continuó sentenciando que "Donald Trump cree que denigrar a las mujeres le hace más grande".
 
"Creo que depende de todos nosotros demostrar quiénes somos, qué país queremos ser, qué une a nuestro país", defendió Clinton en tono solemne.
 
"No es solo una cosa, es un patrón de división, de muy oscura y peligrosa visión. Espero que más gente se dé cuenta de lo que está en juego en estas elecciones: qué país queremos ser", agregó.
El empresario se defendió diciendo que "nadie tiene más respeto por las mujeres" que él, e intentó desviar el tema recordando la polémica del uso que hizo Clinton de un servidor privado de correo electrónico cuando era secretaria de Estado (2009-2013).

(Notimex).- La candidata presidencial demócrata Hillary Clinton acrecentó su ventaja frente a su rival republicano 11 puntos porcentuales, luego de las filtraciones de comentarios sexistas de Donald Trump, mostró un nuevo sondeo NBC/The Wall Street Journal.

Clinton aparece con una intención de voto del 46 por ciento de los electores probables, frente a 35 por ciento para Trump. El libertario Gary Jonhson y la candidata Verde Jill Sten aparecen con 9.0 y 2.0 por ciento, de acuerdo con la encuesta tomada antes del segundo debate presidencial.Bajo el escenario de una carrera cara a cara, la ventaja de Clinton sobre Trump es mayor, del 52 por ciento al 38 por ciento.

La encuesta confirma el daño político resultante de la revelación de la grabación, donde Trump hace comentarios lujuriosos sobre las mujeres y se ufana que puede besarlas o tocarles sus partes íntimas porque es una estrella. Un 41 por ciento de los estadounidense considera que las palabras de Trump son “completamente inaceptables”, mientras que un 31 por ciento las consideró “inapropiadas, pero típicas de la manera en que algunos hablan en privado de las mujeres”.

Un 52 por ciento de los estadounidense consideró en ese sentido como legítimo que la cinta un tema de debate en las campañas políticas, frente a 42 por ciento que se declaró en contra de que sea material de debate político. El deterioro de la popularidad de Trump contagió a los legisladores, republicanos, en momentos que el Partido controla tanto la Cámara de Representantes como el Senado.

Un 49 por ciento de los estadunidenses desea ver ahora a los demócratas en control del Congreso, frente a 42 por ciento a los republicanos, un incremento de 4.0 puntos porcentuales para los demócratas en comparación con un sondeo similar del mes pasado.Se trata de la ventaja más amplia a favor de los demócratas sobre los republicanos desde el cierre del gobierno del 2008, de acuerdo con NBC.

El sondeo entre 500 votantes registrados fue realizado del ocho al 9 de septiembre, antes del segundo debate presidencial, con un margen de error de menos o más 4.4 puntos porcentuales.

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