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Opiñión (12)

El año que está por iniciarse puede ser determinante para la suerte de millones de mexicanos que viven en Estados Unidos, y no es fácil discernir cómo y en qué medida los afectará el torbellino político en el que vive esa nación. La forma en que se desarrollan las campañas con miras a las elecciones que se celebrarán el próximo noviembre ha dejado en claro las intenciones de algunos de los candidatos que aspiran a llegar a la Presidencia en usar el tema de la política migratoria y las relaciones con los inmigrantes como medio para ganar la preferencia del electorado en general. No es algo nuevo que en coyunturas electorales liberales y conservadores conviertan en el blanco de sus campañas a la comunidad migrante. En unos casos han puesto de relevancia su importancia en la sociedad estadunidense a lo largo de la historia. En otros casos lo han ignorado, e incluso repudiado.

En esta coyuntura, los tres precandidatos demócratas han subrayado la necesidad de tender puentes de entendimiento con la comunidad migrante en general, particularmente con los mexicanos. Han destacado el derecho que les asiste para residir y formar parte de la comunidad estadunidense, independientemente de su calidad migratoria. Desde su óptica, es necesaria una reforma migratoria que haga justicia a los millones de indocumentados que residen en Estados Unidos. Insisten en que en las relaciones con Mé-xico se debe respetar su soberanía y cuidar la intensa relación social y económica y la dependencia entre ambas naciones.

En cambio, para algunos de los precandidatos republicanos las relaciones con la comunidad mexicana son motivo de agresiones, acusaciones y asperezas. Para ellos la reforma migratoria debería ser limitada, y de ninguna manera contener disposiciones que otorguen un estatus legal a millones de indocumentados, no obstante que ya viven, trabajan y pagan sus impuestos en Estados Unidos como cualquier ciudadano estadunidense. Entre sus promesas más graves está la derogación de las disposiciones del presidente Obama mediante las que se han suspendido los juicios de deportación de millones de jóvenes, niños y adultos que han vivido y estudiado en el país por años. De cumplirse su promesa, se traduciría en la deportación inmediata de todos ellos.

Además, han dicho que al gobierno de México se le debe exigir que tome medidas para evitar que trabajadores mexicanos migren a Estados Unidos, y se comprometa a suprimir el paso de los migrantes centroamericanos en su intento por llegar a su territorio.

Otros precandidatos de ese mismo instituto político, que en el pasado se han opuesto a una reforma migratoria, esta vez, atendiendo a la necesidad de recuperar el voto de la comunidad migrante en general, particularmente el de comunidad mexicana, han propuesto algunas medidas tímidas e insuficientes para regular la situación migratoria de 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.

Al parecer, las campañas continuarán por esa vía. Por razones evidentes, en estos días la atención se ha centrado en quienes llegan del Medio Oriente, pero no será suficiente para desviar la atención de aquellos que han llegado desde el otro lado del río Bravo.

Deseo que el año que llega sea mejor para nuestra comunidad y para quienes pacientemente leen estas notas.

El acontecimiento político mexicano más importante y trascendente del año de 2015 no fue la elección de diputados sino el fraude electoral que se realizó en esos comicios. No fue nuevo en absoluto que el PRI se quedara en menos de un tercio de la votación nacional, ni siquiera fue una sorpresa que el llamado Partido Verde,

aliado de Peña Nieto, hiciera fraude con una campaña electoral anticipada para beneficiar la alianza que mantiene con el PRI. Tampoco fue tan trascendente que le hubieran arrebatado al PT siete diputados a los que tenía derecho en el momento del reparto. Lo que modificó la composición de la Cámara de Diputados fue el fraude priista directo.

Cuando el equipo de Peña Nieto diseñó la estrategia electoral para 2015 se vio precisado a abarcar varios aspectos que confluyeran en el objetivo central de obtener una mayoría de curules. Fue así que se ideó un fraude mediante la utilización de la alianza con el llamado Verde para evadir la cláusula de la Constitución que prohíbe una sobrerrepresentación mayor a ocho puntos sobre el porcentaje efectivamente alcanzado en las urnas. Esto quiere decir que si un partido tiene, por ejemplo, el 30 por ciento de la votación, no podrá tener más del 38 por ciento del total de la Cámara (500), es decir, 190 curules. Esos 8 puntos de sobrerre-presentación son una treta política para beneficiar al partido más votado, pero la treta está acotada. Así, para poner otro ejemplo, si un partido con el 30 por ciento de votos con un tope de 38 por ciento de la Cámara obtiene 190 distritos o más de mayoría relativa, entonces no participa en el reparto de curules plurinominales porque ya tiene un porcentaje artificial, es decir, el 38 en lugar del 30 por ciento que en rea-lidad obtuvo. La única forma de ir arriba de ese 38 sería exclusivamente con diputados de mayoría relativa, es decir, elegidos cada cual en un distrito.

El PRI no podía obtener mayoría de la Cámara ni con su firme aliado. Desde mucho antes del inicio de la campaña electoral ya se advertía el resultado posible. Con tal cálculo correcto, el PRI registró más de 20 candidatos uninominales priistas como si fueran del llamado Partido Verde para que al momento de determinar la cantidad de diputados de mayoría relativa que había obtenido el mismo PRI, se contaran menos, por lo cual a ese partido se le darían más diputados plurinominales hasta llegar a su tope máxi-mo.

Así fue, pero como los “cachirules” priistas sólo obtuvieron el triunfo en 10 distritos, entonces al PRI se le pudieron regalar diez curules de representación proporcional y no 20 como lo buscaba desde un principio.

Así fue como Peña se tomó la mayoría en la Cámara de Diputados sin tener que depender de otro de sus aliados, pero menos seguro, que es el partido que en su momento fundó Elba Esther Gordillo, pero que ahora lo regentean unos líderes sindicales venales y “empanicados” a través de unos políticos des-conocidos. ¡Qué país!

Hay mutismo político. La prensa calla. Nadie habla del fraude electoral del 2015, el cual fue tan evidente que podría ser la comidilla cada vez que se aprueba algo en la Cámara de Diputados. De lo que se habla es sólo del otro fraude, el del llamado Partido Verde, con su campaña anticipada y un torrente de millones en apoyo de Peña Nieto.

Ahora bien. ¿Dónde se fraguó el fraude electoral, tanto el del PRI como el del PVEM? En primera instancia se llevó a cabo dentro del Instituto Nacional Electoral. En segundo nivel se confirmó en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. México no ha logrado la creación de instituciones electorales imparciales. Han transcurrido 25 años desde que se dieron los primeros pasos hacia un objetivo que no se ha podido alcanzar.

Como consecuencia de los recientes atentados en San Bernardino (California), las leyes migratorias se han endurecido en detrimento de las perejas que desean venir a los Estados Unidos a través de la Visa K solicitada por uno de los cónyugues ciudadano de este país.

Ahora las autoridades migratorias están estudianto la posibilidad de hacer más difícil este trámite ante la presión de líderes y legisladores republicanos conservadores que a toda costa intentan impedir la llegada legal de una pareja originaria de naciones musulmanas a pesar de que ésta carezca de antecedentes criminales.

Ahora estos políticos republicanos pretenden a toda costa detener el ingreso de todos los extranjeros musulmanes, obviamente sin importar que –como se ha demostrado hasta el momento- se afecte severamente a los migrantes procedentes de México y Latinoamérica, quienes se ha demostrado no representan ningún tipo de peligro a la seguridad nacional.

Lo que también ha quedado claro es que la guerra contra el terrorismo en esta nación definitivamente ha cambiado. Tarde, pero ya se trabaja con otra metodología al respecto. Tenemos que entender que ningún país del planeta ni ninguna alta personalidad mundial están excentos de sufrir un criminal y mortal ataque terrorista.

Una de las fuertes discusiones que se tienen al momento sobre este espinoso tema –en pro y en contra- son los reclamos de la mayoría de la ciudadanía estadunidense para aplicar nuevas y más severas políticas de control y venta de armamento. Todo es según del ojo como se pretenda ver y los grandes intereses que se intenten proteger. Lo terrible de todo es que las masacres en colegios, centros de trabajo y en las calles de esta nación continúan con mayor frecuencia, cobrando la vida de más inocentes.

La gran lección que nos ha enseñado  la Historia la deberían repasar nuestros políticos: el terrorismo se puede combatir, pero no eliminar. Así tendremos que vivir el resto de nuestras vidas, porque estos actos asesinos han acompañado a la humanidad a través de los años.

LA NUEVA TRAGEDIA

Una nueva tragedia estremeció la nación. El asesinato de 14 personas en un almuerzo festivo de empleados condales de San Bernardino pareció repetir un acontecimiento tristemente conocido. Que los principales sospechosos sean un ciudadano estadunidense y su esposa, y que hayan actuado con una destructiva agenda terrorista, agrega una preocupación más a esta matanza

Entre las peculiaridades se halla el hecho que Sayd Farooq haya matado a compañeros de trabajo en lo que fue considerado ya como un acto de terrorismo, según el armamento y explosivos encontrados en su caso. Hay reportes que indican que Farooq, un devoto musulmán, se habría radicalizado en los últimos tiempos y mantenido contactos con personas cercanas al extremismo islámico. Es fundamental tener una exhaustiva investigación para saber los motivos y el detonante de esta masacre.

Esta tragedia se produce en un delicado momento político influenciado por los cruentos ataques de París. El debate nacional sobre si se debe aceptar a los refugiados sirios tomó un tono agrio y a veces repugnante en contra de los inmigrantes y musulmanes. Este incidente confirma lo que se ha temido desde mucho tiempo, que el peligro no está limitado a los extranjeros sino que hay estadunidenses radicalizados que se identifican con el extremismo islámico, dispuestos a tomar las armas.

Al mismo tiempo, es importante no caer en generalizaciones. Un musulmán no es un terrorista en potencia, como tampoco es un asesino en remisión alguien que le disguste la labor de Planned Parenthood. Las autoridades, políticos y candidatos tienen la responsabilidad de no atizar el fuego cuando se necesita calma para sacar provecho propio.

El fácil acceso a las armas es otro tema que no se puede pasar por alto. El poderoso armamento destructivo fue comprado legalmente y usado contra gente conocida por el asesino. Este es un patrón repetido que nada tiene que ver con el islamismo y todo con las leyes laxas de control de armas que diariamente convierten las calles y hogares estadunidenses en escenas de crimen.

Hay un fenómeno terrorista global que aparentemente mostró su rostro en San Bernardino. La reacción debe ser con la cabeza fría y sin confundir inocente con pecador.

 

Por primera vez en la historia, los países del mundo representados en 195 delegaciones que participaron en la Conferencia Internacional Sobre Cambio Climático en París (COP21), suscribieron un acuerdo para empezar a combatir seriamente los efectos del cambio climático causado por el desarrollo de la humanidad. Aunque el Acuerdo de París no es perfecto, si es un avance fundamental para garantizar la subsistencia de las futuras generaciones en la Tierra.

Recordemos que la concentración de gases de efecto invernadero ocasionados por la industria, el transporte y los usos del suelo se han acumulado en la atmósfera; y el peor es el dióxido de carbono (CO2). Esos gases impiden que las radiaciones infrarrojas que emite el planeta al calentarse salgan al espacio y así la temperatura del planeta sube. Bil McKibben, cofundador de la ONG 350.org, dijo acertadamente: “Con esto no se ha salvado el planeta, pero puede haberse salvado la oportunidad de salvar el planeta”.

El Acuerdo de París, que es un documento jurídicamente vinculante como no lo era el Acuerdo de Kyoto, establece un compromiso de todos los países para evitar que la temperatura del planea aumente más de 2ºC, y cada 5 años se reunirán para revisar los compromisos y las metas; y en las 31 páginas de que consta el documento, la palabra “Transparencia” es la más repetitiva. Si no conseguimos cumplir las metas trazadas, perderemos la capa helada de Groenlandia, y cerca de 280 millones de personas que viven en territorios cercanos al mar se tendrían que desplazar por las inundaciones.

Es inentendible, que habiendo dejado pasar tanto tiempo para actuar, haya voces irresponsables que atacan el Acuerdo de París con una retórica politiquera y peligrosa. Mitch McConnell, un líder republicano en el Senado de Estados Unidos, anuncio que su partido está comprometido a “destrozar” el acuerdo una vez llegue a la Presidencia. Lo que ignora el respetable senador, es que el tiempo para esas discusiones ya se acabó. Ahora lo que queda, es que todos trabajemos hacia una gran reforma estructural para que llegue el día en que la ciencia y la tecnología logren que el sistema productivo y de transporte no dependa de los combustibles fósiles. Ahora que todos los países están de acuerdo en la existencia del problema, se puede trabajar conjuntamente para solucionarlo.

 

Hace poco me contaron una bellísima historia sobre la creación del hombre y la mujer donde el hacedor del universo  decidió no decirles dónde estaba la felicidad, para que él y ella, tuvieran que buscarla. Dios les había escondido la felicidad dentro de ellos mismos y pensó que estando tan ocupados en buscarla por fuera, difícilmente la encontrarían.

Ahora que estamos en el tiempo de adviento o preparación para vivir espiritualmente la oportunidad de renacernos como seres de luz en una época que se celebra la natividad de Jesús, tendríamos una buena oportunidad para cambiar los hábitos de vivir un diciembre diferente. No el de tener y gastar, sino el de recordar a un Jesús de luz y de justicia para toda la humanidad, y que la encarnación del hijo de Dios, es un acontecimiento trascendental que busca la armonía universal entre los seres humanos, sin importar las creencias religiosas.

Diciembre es una época que trastoca la rutina diaria, sin embargo, valdría la pena preguntarnos porqué hace de diciembre  una carrera loca y desenfrenada acrecentando el consumismo “para buscar o dar felicidad”, que como decía la historia, la felicidad no estará en ningún lugar fuera de cada quien. Como quien dice, será un trabajo individual el “no perderse” en este estrés de gastar y consumir al que hemos llegado, y más bien, ser conscientes de que nada, absolutamente nada de lo de afuera, nos dará la anhelada felicidad.

Diciembre es una buena oportunidad si les enseñamos a nuestros hijos que la felicidad no está conectada al consumo y si fomentamos en nuestros adolescentes que no vale la pena aferrarnos a la última marca de moda; Y que sí disfrutamos en familia y amigos el verdadero espíritu de la navidad, las cosas más sencillas y simples, nos darán un gozo que trasciende mucho más allá de lo material.

Transitar la ruta del vació y la desesperanza, es una ruta muy lejana a la felicidad.

Diciembre es la época perfecta para enseñar dónde puede estar la felicidad.

Las luces de diciembre son para aprender que la alegría de esta época debe ser profunda y duradera, y puedes seguir estas enseñanzas: Perdona de corazón y sana tu pasado; se agradecido; y date y dá sin esperar recibir.

No te dejes deslumbrar por lo material y cree que tu mejor regalo para los demás esta en tu alma, no en una tienda.

 

 

Venezuela y Argentina S.A., ¿qué pasará con la izquierda?

Las elecciones legislativas del pasado domingo 6 en Venezuela fueron rotundas: el chavismo y su heredero, el madurismo, perdieron la mayoría en el Congreso frente a una amplia coalición opositora denominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que contó con el innegable apoyo de los medios internacionales y de las principales cadenas y medios privados de televisión.

Los opositores del MUD afirmaron haber ganado 112 del total de 167 escaños de la Asamblea Nacional que les daría la mayoría calificada para evitar nuevos decretos del presidente Maduro. Hasta la madrugada del lunes 7, el Consejo Nacional Electoral le otorgó 107 diputados a la oposición y 55 al oficialismo del Partido Socialista Unido de Venezuela. La oposición también ganó en 17 de los 23 estados, incluidos bastiones históricos del chavismo.

“Ganó la guerra económica”, afirmó Nicolás Maduro, para subrayar que su mandato ha vivido el acoso y la asfixia, y de paso evitar cualquier autocrítica a su errática conducción en el gobierno, a la represión a opositores y a la fragmentación que se aceleró en el partido oficial a la muerte de Hugo Chávez.

En términos estrictos, se inaugura un gobierno dividido en Venezuela: con una mayoría opositora en el Congreso y en las entidades. En sentido inverso, el caso es muy similar al panorama de Argentina tras las elecciones del 22 de noviembre: el kichnerismo pierde la presidencia de la República, concentra una mayoría en el Congreso y en las entidades, mientras que Mauricio Macri, del PRO y la coalición opositora de centro-derecha Cambiemos, ocupa la presidencia de la República y el gobierno federal.

Las elecciones en Venezuela concentraron la atención internacional porque se produjeron tras el primer giro electoral ocurrido en Argentina, donde culminan 12 años de kichnerismo y en medio de la actual crisis que vive el gobierno de Dilma Roussef en Brasil.

En Argentina, como en Venezuela, la izquierda en el gobierno se enfrascó en una guerra mediática con las principales televisoras y sus réplicas en medios impresos y radiofónicos. El resultado electoral en el caso argentino fue mucho más cerrado en la segunda vuelta de lo que pronosticaron la mayoría de los medios y sus encuestas (¿recuerdan el caso Peña Nieto en 2012?).

Macri le ganó a Daniel Scioli con menos de tres puntos de ventaja en lugar de los más de 10 puntos que le daban los sondeos. La derrota es innegable para el kichnerismo y pronostica una nueva recomposición en el peronismo y sus distintas variantes.

Macri cometió su primera pifia como presidente electo justo en relación con Venezuela. Promovió pedir la cláusula democrática del Mercosur para expulsar a Venezuela de esa alianza económica regional. A la prisa de Macri le correspondió un rotundo “no” de sus homólogos de Uruguay, Tabaré Vázquez, del gobernante Frente Amplio de izquierda, y de Brasil, Dilma Roussef.

Macri se vuelve la novedad y la apuesta a seguir para la nueva ola de políticos de la centro-derecha y la derecha empresarial de origen gerencial que aspira a formar en la región gobiernos al estilo de las Sociedades Anónimas: ex gerentes y empresarios de franquicias y trasnacionales que pretenden desplazar a los gobiernos de izquierda que están en franco agotamiento político tras más de una década de mandato.

Se trata de ganar por la vía electoral y ya no mediante los golpes militares que generaron dos décadas de oscuridad y represión en Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Venezuela y Bolivia.

Frente a esta nueva era de gobiernos S.A. (que en México ya vivimos con el ascenso y ostentoso derrumbe de Vicente Fox), la izquierda en los gobiernos de Sudamérica vive momentos de profunda crisis y replanteamiento. Sus innegables logros en el terreno social, en mitigar la brutal desigualdad, en la creación de una nueva clase media (que paradójicamente vota ahora por las opciones de centro-derecha), en la expansión de los derechos civiles, le está cobrando una factura o un voto de castigo frente a los otros expedientes no resueltos: la impunidad frente a los casos de corrupción, la falta de una cultura de rendición de cuentas, los excesos personalistas de los mandatarios y presidentas y la trampa que significó enfrascarse en las guerras mediáticas con las grandes corporaciones de la región.

Sólo en Uruguay, el Frente Amplio mantiene un claro consenso favorable, tras la salida de Pepe Mújica, quizá el expresidente más popular de toda la región, y el retorno de Tabaré Vázquez. El secreto uruguayo radica en la no prolongación continua del poder, aunque también padece el mismo fenómeno que otros gobiernos de izquierda: la falta de nuevos liderazgos jóvenes que compitan con los productos de la derecha S.A. que se promueven como opciones de gobierno a partir de una intensa mercadotecnia mediática.

GOLPES MEDIATICOS

Hay cinco tendencias presentes:

1.-Empieza un nuevo ciclo político en Sudamérica. No se trata de darle el triunfo o el control absoluto a una sola fuerza. Al contrario. Hay una suerte de contrapesos y equilibrios muy frágiles que llevarán a disputas entre los Congresos y el Poder Ejecutivo. ¿Qué papel jugarán las Cortes constitucionales, tradicionalmente bastiones conservadores?

La sombra de los golpes militares ya no está presente. Ahora se trata de otro tipo de golpes: los mediáticos y con una clara orientación en la defensa de intereses corporativos.

2.-La lucha contra la corrupción y contra la impunidad no es una excentricidad sino una necesidad. El mal del sistema mexicano se ha expandido a Sudamérica. La corrupción es uno de los puntos centrales que genera un voto de castigo. Esta demanda se acentuará con gobiernos nuevos, de corte gerencial, un experimento que muestra ya en el caso de Enrique Peña Nieto los dos principales problemas: el abierto favoritismo a un grupo de empresarios y el enriquecimiento de una clase política anclada en el autoritarismo.

3.-La comunicación política se vuelve también una prioridad. Hubo un descuido claro de los gobiernos de Argentina, Venezuela y Brasil en esta materia. La comunicación política no es propaganda. Tampoco es el control informativo de los medios de recursos públicos para combatir a los monopolios privados. Es la construcción de un sistema democrático de medios públicos que no son propiedad de los gobernantes ni de los partidos. Es trascender la confrontación con los medios privados y aceptar ser cuestionados e investigados por la prensa. Algo muy difícil en sistemas políticos que vienen de décadas de dictaduras militares, de dictaduras de partido o de sistemas monolíticos.

4.-La creación de nuevos liderazgos. Los gobiernos de izquierda se anquilosaron y no generaron nuevos cuadros. El personalismo, el culto al líder que no se equivoca o la centralización del mando son los grandes problemas de las izquierdas en México, Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia, Chile y Uruguay. Peor aún cuando los nuevos liderazgos de la izquierda tratan de reproducir los mismos vicios de los jóvenes políticos de la derecha: la mercantilización de la política.

5.-Los ciudadanos en estos países ya son menos clientelas y más votantes inciertos, más audiencias deliberativas y menos espectadores pasivos. Con la excepción notable y terrible de México, en la mayoría de los países de América Latina no se pone en duda el resultado electoral no porque las prácticas fraudulentas no existan, sino porque el fraude y la compra y coacción del voto no constituyen el nudo del sistema. A Venezuela le dijeron dictadura en todos los sentidos, pero es claro que es un régimen que ha ido a las urnas con todos los errores y aciertos del sistema.

El sufragio efectivo reclama ciudadanos deliberativos. El debate más rico se está dando en las redes sociales y en las nuevas formas de comunicación horizontales y no en los medios tradicionales. Falta mucha información y sobra propaganda, pero si algo positivo trae este nuevo giro hacia la derecha en algunos países es que también hay ciudadanos más críticos y vigilantes, que difícilmente aceptarán retrocesos en los derechos ya ganados.

 

Los científicos están cada vez más seguros de que la actividad humana es la que causa el calentamiento global. Aunque el Planeta Tierra esta sujeto a un ritmo de cambios asociados a su propia evolución natural como las diferentes glaciaciones, resulta evidente que la presencia humana lo único que ha hecho es acelerar y acrecentar los efectos de esos cambios. Un informe de Naciones Unidas indica que existe un 95% de certeza de que las actividades humanas son el principal origen del calentamiento global.

El presidente Barack Obama, en su discurso ante la cumbre del clima (COP21) que se lleva a cabo en Francia, reconoció el papel de los Estados Unidos en el calentamiento global  como primera economía mundial y segundo emisor de gases de efecto invernadero, y asumió su responsabilidad de hacer algo contra ello; y también dijo: “mantener la celebración de la conferencia del clima es un acto de desafió hacia quienes  quieren destruir nuestro mundo” , y asevero que “ninguna nación, rica o pobre, grande o pequeña, es inmune a lo que eso significa, ya que somos la primera generación en ver el impacto del cambio climático y la ultima que puede hacer algo al respecto”.

Ninguno de nosotros, los que habitamos el Planeta Tierra, debe seguir siendo indiferente al papel que debemos cumplir, y es menester informarnos y educarnos para cumplir bien y cabalmente nuestra responsabilidad social, política y económica ante semejante hecatombe.

Son múltiples las acciones a seguir, y hay un ejemplo que es valedero seguir. En una zona marginada, de personas humildes y de limitados recursos ubicada en la capital de Colombia, Bogotá, funciona un establecimiento educativo llamado “Liceo Campo David”, y está conmocionando a la opinión pública educativa, púes desde hace cinco años, sus estudiantes obtienen los mejores resultados en las pruebas de Estado que hace cada año el Ministerio de Educación Nacional, y en este 2015 en la evaluación oficial, 20 muchachos de grado 11 marcaron un altísimo promedio.

Universidades colombianas prestigiosas y exigentes, como la Nacional y la de los Andes, ya tienen a varios estudiantes del Liceo Campo David debidamente becados y con bondadosos estímulos.

El secreto de ese exitoso claustro educativo y de sus alumnos de extracción pobre ES EL RESPETO. Sí, allí el respeto es el eje de todo. Para comenzar, se respeta al alumno y los sueños que ellos encarnan. Allí, los sueños se planean y por lo general se concretan. Allí, no se matricula el estudiante, se matricula a la familia, y el colegio se convierte en una segunda casa como debe ser; y es allí, en donde se resuelven todos los asuntos estudiantiles participando por igual alumnos, padres y profesores. Campo David, también tiene una propuesta pedagógica que le apuesta a determinados campos del saber, sin descuidar el estimulo a la inteligencia emocional; y obviamente, se enseña y se concientiza, ha tener un RESPETO PROFUNDO A LA MADRE NATURALEZA.

 

Las sociedades del mundo contemporáneo cada día aceleran su paso hacia una aldea global, un lugar cada vez más interconectado en los ámbitos político, económico, social, cultural y tecnológico.

Recordemos que la globalización fue la resultante de la consolidación de un capitalismo expansionista, de sus avances tecnológicos y de su misma necesidad de expandir el flujo comercial. Tanto así, que las innovaciones en las áreas de las telecomunicaciones y de la informática, especialmente con el Internet, han jugado un papel decisivo en la construcción de un mundo globalizado.

Ese expansionismo capitalista que posibilitó llevar a cabo transacciones financieras y agigantar los negocios dentro de una economía globalizada, generó una ruptura de las fronteras, en donde, por obvias razones, los seres humanos también fueron involucrados como “materia prima” de esa economía, que nefastamente manejada por un muy reducido número de personas enriquecidas escandalosamente, se han enceguecido y distanciado de los más altos valores humanos ético-morales, estando dispuestas a hacer y deshacer lo que consideren pertinente para preservar su poder político y económico globalizado, al punto, de ser capaces de armar guerras, ya no convencionales, nutridas por odios  políticos, raciales, religiosos, étc. Con tal de satisfacer su insaciabilidad.

Si pusiéramos un poco de interés reflexionando sobre los abominables y sangrientos hechos ejecutados por organizaciones terroristas en los últimos tiempos en múltiples partes del mundo, deberíamos preguntarnos, quién financia esos poderosos arsenales de guerra. Y deberíamos preguntarnos también, porque la corrupción política está tan ligada a la corrupción económica, y ya son incontables las evidencias de cómo hay una fuerza política y económica mundial capaz de manipular gobiernos, medios de información e instituciones de renombre, con tal de garantizar una concentración de la riqueza mundial en una exigua minoría del 1% del planeta.

O sino, pregúntese quiénes están detrás de la corrupción develada en el poderoso negocio del fútbol que desnudo a la FIFA en su más asqueante comportamiento asignando sedes mundiales en sitios inentendibles e impensables, a bonachones esquilmadores que hoy dominan desde las propiedades de prestigiosos clubes hasta las transferencias de ídolos mundiales.

Los problemas de los seres humanos que buscan refugio huyendo de los flagelos de esa economía salvaje antihumana y sus diabólicos agentes el terrorismo, la hambruna, la desigualdad y la arbitrariedad de quienes detentan poder, yacen en cualquier lugar del planeta con la complaciente indiferencia e insolidaridad de la gran mayoría de la sociedad civil.

En Kuala Lumpur, Malasia, el presidente Barack Obama visitó a niños migrantes y declaró que son lo contrario de los terroristas que siembran la destrucción, y dijo además, intentando ponerle un rostro humano a la crisis de refugiados, “que son iguales a nuestros chicos, la idea de que debemos tenerles miedo, de que la política de alguna manera nos llevaría a apartar la vista de su situación, no refleja lo mejor de nosotros”.

Ahora bien, deberíamos solidarizarnos con acciones concretas con las multitudes de personas que caminaron extenuantes recorridos hasta llegar a la mansión del gobernador de Texas, Greg Abbott, para sensibilizarlo de que es hora de que cesen las acciones arbitrarias e inhumanas contra la hermandad inmigrante, sobre todo contra sus hijos; pues como bien decía la máxima figura de la literatura española, Miguel de Cervantes Saavedra, “Un buen arrepentimiento es la mejor medicina que tienen las enfermedades del alma”.

 

ARNOBY BETANCOURT

Organizador Comunitario

Escuela de Derechos Humanos de Texas

 

Entender y definir lo que el precandidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos Bernie Sanders ha explicado como “socialismo democrático -que es la doctrina que sustenta- es demasiado difícil y arriesgado si no se tienen todos los elementos necesarios para hacerlo. Sin embargo, en un categórico discurso que dio en días pasados en la prestigiosa Universidad de Georgetown, en Washington, sobre las ideas que sustenta este tipo de socialismo, puso el dedo en la llaga en unos de los temas más controversiales, pero muy poco discutidos en este país: la “verdadera libertad” y la “seguridad económica”, ya que ambos son –recalcó- “no un privilegio sino un derecho” del que deben gozar los estadounidenses.

Y así lo definió: "La verdadera libertad debe incluir seguridad económica. Esa fue la visión de ( Franklin D.) Roosevelt hace 70 años. Es mi visión hoy". "Es una visión que no hemos alcanzado y es hora de que la concretemos", sentenció.

Las palabras del también senador por Vermont, sin duda alguna, han empezado ya a encontrar eco entre la población estadunidense, si se toma en consideración que el poderoso sector empresarial ultraconservador de esta nación prefiere continuar con su ambición de no conceder ni un solo centavo a la clase trabajadora a pesar de su sufrimiento y creciente pobreza.

Gracias a esa aberrante política empresarial, continúa creciendo el número de pobres en toda la nación, sin que se vea una pronta solución para revertir esa lamentable situación. Estas paupérrimas condiciones que viven y sufren millones de estadunidenses, incluidos los migrantes, ha traido consigo mayor violencia en las familias y sociedad en general, y las masacres e inseguridad que padecemos así lo demuestran.

Por lo tanto, el “socialismo democrático” de Bernie Sanders no es tan utópico cuando reclama más trabajos de mayor calidad para la ciudadanía, con salarios justos. Sólo con “seguridad económica” lograremos la “verdadera libertad”. Mantener los raquíticos salarios que hoy prevalecen sólo ayuda a incrementar el debilitado poder adquisitivo y de compra de millones y millones de estadunidenes, un gran porcentaje de los cuales son jóvenes que los convierte en blancos fáciles del crimen organizado y el narcotráfico.

El “socialismo democrático” de Sanders también tocó otros sensibles temas para los estadunidenses, como son el derecho a la salud pública, a la educación y que nuestros ancianos estén protegidos económicamente. Pero aclaró que para costear la aplicación de estos puntos de su agenda política, incrementaría los impuestos a los ricos y el de las transacciones en Wall Street, por lo que seguramente recibirá una fuerte respuesta de este sector, a través de diferentes acciones.

Sobre el tema de la salud pública fue enfatico al decir que esta debería “ser un derecho para todos, no un privilegio. Esa idea no es radical", aclaró.
Además dijo que el “socialismo democrático” que pregona, en el que está enmarcada su plataforma política, favorece la lucha para que todos los estadounidenses gocen de un buen Seguro Social, de una digno salario mínimo federal, de un seguro de desempleo y contratos colectivos justos que lleven a los estadounidenses a una verdadera libertad. También Sanders arremetió contra el intocable sector financiero tras aseverar que a través de su política socialista exigirá mejorar las regulaciones bancarias.

Bernie Sanders reiteró que su socialismo tiene sus raíces en los legados que dejó el presidente Franklin D. Roosevelt, toda una institución para el Partido Demócrata, y el incansable luchador por los derechos civiles Martin Luther King Jr.

Aunque en Estados Unidos la palabra socialismo es temida, luego de las declaraciones del precandidato demócrata millones de estadunidenses podrían cambiar su concepción de la misma si para ellos y sus familias representa seguridad económica y una verdadera libertad, ambos conceptos debilitados desde hace muchas décadas.

El “socialismo democrático” podría no ser para muchos la solución a nuestros graves problemas que enfrentamos, pero tampoco lo es el férreo y ambicioso neoliberalismo que vivimos, porque así lo ha demostrado este sistema económico. Mientras tanto, los pobres y trabajadores nos reclaman vivir con dignidad, justicia y seguridad económica, palabras definitivamente muy alejadas de ellos.

Los ataques terroristas directamente contra la sociedad civil  cada día son más frecuentes y sobrepasan los límites de lo inaudito, y su efectividad macabra, se multiplica cada vez más en distintos lugares del mundo.