México sabe a chile
12/9/2011, 12:52 p.m.
Catarina, cascabel, guajillo, jalapeño, piquín chipotle, ancho, pasilla, mulato, poblano, machito, farolillo y habanero son algunas de las quinientas variedades de chile que desde hace siglos crecen en México y que han enriquecido su gastronomía.
Cuenta la leyenda que el dios emplumado Águila fue el encargado de proveer de chile a las culturas mesoamericanas sobrevolando los ríos y dejando caer de un recipiente las semillas madre de los chiles, también conocidos por su color y fuerte sabor como "frutas de fuego".
Entonces, su consumo era una cuestión de honor y el que las ingiriera sin mostrar pesar era considerado tan fuerte como el dios Águila y, por lo tanto, acreedor del respeto de su pueblo; hoy en día comerlo no te hace más valiente, pero no comerlo sí te hace un "chillón" (llorón).
"Los mexicanos respiramos, comemos y hablamos chile y los que no, o no son mexicanos o son unos chillones", aseguró la veterana vendedora de esta especie culinaria Graciela Larrea, quien recordó que en México, "desde chiquitos", los padres "enchilan" a sus hijos.
El inicio de los niños mexicanos en el mundo del chile -cuenta Larrea- comienza "desde el vientre de las madres" y, una vez nacidos, cuando se les unta la boca con chile como castigo por decir malas palabras. "Nosotros no los amenazamos con lavarles la boca con jabón, sino con chile", aseguró la vendedora.
"De ahí en adelante es pan comido; una vez que lo prueban no lo pueden dejar", comentó entre risas.
En México desde el más chiquito al más grande acompañan sus comidas con chile. Los niños comen "chupa chups" y patatas fritas cubiertas o rellenas de chile; las mujeres llevan en su bolso pequeños frascos de chile en polvo que se usa en frutas o ensaladas; los hombres acompañan su comida con mordiscos de chiles asados y, en cada mesa, no pueden faltar los recipientes de salsas picantes, "acompañantes perfectos" para cada comida.
También pican algunas bebidas, como las cervezas a las que se les añade tabasco o algunas otras salsas picantes y que son conocidas en México como cervezas "micheladas".
Los frutos secos y aperitivos tampoco se libran de su dosis de chile, ya que es habitual que los mexicanos espolvoreen algunas variedades de chile que les cambian su sabor tradicional, si es que no viene picante "de fábrica".
Pero los mexicanos no sólo comen chile, "¡también hablan chile!". Como ejemplo, están los dichos populares "al chile como a las mujeres hay que morderlas con cuidado", o "yo soy como el chile, verde y picante pero sabroso", que según Larrea son expresiones "algo vulgares" pero muy comunes entre amigos.
Otra expresión es "al chile" que equivale a la de ir "al grano" que se utiliza en otros países cuando se pretende ir directo al asunto en cuestión y no andarse con rodeos.
SUS ORÍGENES.
La palabra chile fue acuñada en México por los aztecas, proviene del vocablo náhuatl "chilli" o "xilli" y deriva de la palabra "chil" (rojo), mientras que la palabra pimiento o guindilla -con la que se le conoce al chile en Europa- tiene su raíz en la voz romana "piper". En los países de centro y del sur del continente americano se le denomina "axí" o "ají".







