Campeones Dorados
11/2/2012, 12:55 p.m.
Con el portero Alfredo Frausto como figura, Dorados de Sinaloa se erigió campeón de la Copa MX Apertura 2012, al derrotar a Universidad Autónoma de Tamaulipas en tanda de penas máximas (7-6 global), tras empatar 2-2 en los 90 minutos reglamentarios.
Frausto fue la gran figura al marcar el gol que mandó al desempate por la vía de los penales en el minuto 90, así como acertar el décimo y definitivo tiro, un cañonazo al ángulo derecho, imposible de detener para su homólogo Iván Vázquez Mellado, tras la falla de Rodolfo Espinoza, en el séptimo disparo, por los de casa.
El propio Espinoza, de pena máxima al minuto 44, y Roberto Nurse, a los 83, anotaron los goles de Correcaminos, quienes fueron incapaces de mantener su ventaja a escasos minutos del final. Por Dorados, que jugó desde el minuto 40 con 10 elementos por la expulsión injusta de Mario Osuna, adelantó Lorenzo Ramírez en el cinco y empató el arquero Alfredo Frausto a los 90.
Cuauhtémoc se echa un pulso con el padre tiempo
A los 39 años, el delantero Cuauhtémoc Blanco ha perdido parte de la clase que lo llevó a ser uno de los mejores futbolistas mexicanos de este siglo, pero conserva la irreverencia y la pasta de líder y con eso guio a los Dorados de Sinaloa al título de la Copa Mx del fútbol mexicano.
Con varias libras de más que cuando debutó con las Águilas del América en 1992 y una incipiente calvicie, Blanco mantiene un pulso con el padre tiempo y para vencerlo se apoya en chispazos de su talento de antes y la picardía de los viejos tiempos.
Es el típico jugador 'incendiario' que a ningún árbitro le gusta tener cerca. Durante el juego se ganó una tarjeta amarilla y estuvo a punto de ser expulsado por sus reiterados reclamos, pero esa presión forma parte de su estilo y casi siempre su equipo se ve beneficiado por el ambiente que ocasionan sus demandas.
Se trata de uno de los futbolistas mexicanos más habilidosos de los últimos 15 años, que tanto en la liga local como en España, cuando jugó en el Valladolid entre 2000 y 2002, como en la selección nacional sobresalió por su carácter, sobre todo en los momentos decisivos de algún partido o campeonato.
Pero su gracia para jugar ha estado acompañada de polémica por sus desvaríos que han ido desde imitar a un perro en posición de orinar para burlarse del entrenador Ricardo la Volpe (lo cual le costó o ir al Mundial de Alemania, cuando el argentino dirigió a México), hasta involucrarse con actrices o golpear a un reportero.
Ofensas a compañeros de equipos y peleas con rivales como la que tuvo con el centrocampista Israel López en un aeropuerto de Estados Unidos aparecen en su rosario de escándalos, entre los cuales aparece una suspensión de dos años de la Copa Libertadores por iniciar una gran gresca con el equipo Sao Caetano de Brasil.
Sin embargo, ese mismo "chico malo" se echó al hombro a México cuando estuvo a punto de quedar fuera del Mundial del 2002 y en todos estos años ha sido una especie de héroe y villano ante el cual nadie permaneció neutral porque, o lo odiaron, o lo idolatraron.












