Tras las pistas del autismo
9/7/2012, 8:41 p.m.
Si a los doce meses su niño no balbucea ni reconoce su nombre; si con un año y medio no dice palabras sencillas o a los dos tiene dificultades para mantener el contacto ocular cuando se le habla, es posible que presente un trastorno del espectro del autismo.
+++ “La detección y el diagnóstico precoz siguen siendo un gran desafío en la segunda década del siglo XXI”, afirma María Dolores Enrique, presidenta de la Federación Autismo Madrid (España).
+++ Carmen Moreno, miembro del Servicio de Psiquiatría del Niño y del Adolescente del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, explica que el cerebro es más plástico cuanto antes en el desarrollo y por ello las intervenciones en etapas tempranas son más eficaces. “No pretendemos hablar de curaciones, pero sí de mejoría”, aclara la psiquiatra.
+++ El autismo afecta a tres grandes áreas: la social, la comunicativa y la de la conducta. Guadalupe Montero de Espinosa, colaboradora de la Confederación Autismo España, las compara con tres vasos. “Este trastorno estará presente siempre que haya líquido en cada uno de ellos. Sin embargo, pueden contener muy poco o estar rebosantes, o bien unos pueden estar muy llenos y otros casi vacíos”, comenta.
“Hay una posibilidad entre 800.000 de que su hijo sea una estrella del fútbol, pero la probabilidad de que tenga autismo es de una entre 150”, señala la Confederación Autismo España.
Estar alerta ante las primeras señales del autismo resulta fundamental, pues la atención temprana influye de manera muy importante en el desarrollo de los niños con esta dolencia y en su calidad de vida.
El autismo suele identificarse durante los dos primeros años de vida de la persona que lo presenta. Forma parte de los trastornos del espectro del autismo (TEA), un conjunto de alteraciones complejas que afectan al desarrollo del sistema nervioso y al funcionamiento cerebral, especialmente en los aspectos relacionados con el procesamiento de la información que proviene de los estímulos sociales, detallan los especialistas de la Confederación Autismo España.
EL DIAGNÓSTICO.
“Uno de los principales problemas es el retraso en el diagnóstico. Muchas veces estos trastornos no se diagnostican hasta la edad adulta, lo que perjudica el pronóstico”, afirma Ricardo Herranz, director gerente del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.
Del mismo modo, para María Dolores Enrique, presidenta de la Federación Autismo Madrid, “la detección y el diagnóstico precoz siguen siendo un gran desafío en la segunda década del siglo XXI”.
Aprender a identificar los signos del autismo en las primeras etapas del desarrollo del niño es uno de los pilares básicos de la campaña “El autismo te habla, sigue las señales”, lanzada por la Confederación Autismo España.
“No son criterios diagnósticos sino señales de alerta que nos pueden hacer pensar que existe algo que debemos estudiar con más profundidad. Tenemos que consultarlo con un especialista, quien se encargará de determinar si hay un trastorno del espectro autista”, apunta Guadalupe Montero de Espinosa, experta en autismo y colaboradora de la Confederación Autismo España.
El autismo compromete a tres grandes áreas a las que Montero de Espinosa compara con tres vasos. “Este trastorno estará presente siempre que haya líquido en cada uno de ellos. Sin embargo, pueden contener muy poco o estar rebosantes o bien unos pueden estar muy llenos y otros casi vacíos. Esto va a dar lugar a una gran diversidad de sintomatologías”, explica.












